Historias de sobrevivientes
9 febrero, 2026 • 4 Min
Volver a la página anterior

Hoy no tengo cáncer

Guy Van Ort

Pancreatic cancer survivor Guy Van Ort in an orange jacket and turquoise ball cap in front of a windmill
  • Un dolor en la cadera lo llevó al diagnóstico
  • Cáncer de páncreas en estadio IV
  • Quimioterapia
  • Cirugía y ablación de cadera y columna vertebral
  • Neuropatía persistente

Me llamo Guy Van Ort y en 2019 me diagnosticaron cáncer de páncreas en estadio IV. Hoy no tengo cáncer.

Me diagnosticaron de una manera poco común. Después de muchos años de atenderme con el mismo quiropráctico, empecé a atenderme con Janice, una nueva quiropráctica que está más cerca de casa. Tenía un dolor recurrente en la cadera (y en el estómago) y las frecuentes visitas a Janice no me estaban ayudando. Anteriormente, había tenido ciática, pero ella estaba convencida de que ese no era el problema esta vez. Insistió en que me hiciera una resonancia magnética e incluso programó una cita para ese mismo día.

Fue entonces cuando me dieron el diagnóstico que me dejó en estado de shock. Tenía un tumor muy pequeño en la cola del páncreas, pero también tenía fracturas en cada cadera y tres en las vértebras. Todos esos sitios tenían tumores que también eran cáncer de páncreas. En 1998, perdí a mi hermano Otto a causa de esta terrible enfermedad. Desde entonces se han logrado avances, por lo que me sentí animado cuando inicié esta nueva etapa de mi vida. 

El tratamiento

Comencé el tratamiento en Northside Hospital Atlanta en Atlanta, Georgia, con el Dr. Sreekanth Reddy (que ya no trabaja en Northside). Uno de mis amigos me recomendó mucho a este médico. Mi tratamiento consistió en tres meses de quimioterapia con FOLFIRINOX, y también radiación. También me sometí a una ablación por radiofrecuencia OsteoCool y una cifoplastia (para estabilizar las fracturas), dos procedimientos mínimamente invasivos para tratar el cáncer metastásico que se había diseminado a las caderas y la columna vertebral. Más allá de la neuropatía (más adelante hablaré de este tema), toleré bien los tratamientos y procedimientos.

Ayúdeme a encontrar un experto en cáncer de páncreas cerca de donde vivo.

Conozca más

Estoy muy agradecido de haber detectado mi cáncer a tiempo para poder tratarlo, y agradecido a mi oncólogo, que creó el plan de tratamiento adecuado para combatirlo.

Seis años después…

Sufro de neuropatía dolorosa todos los días.  Traté de encontrar tratamientos alternativos, pero hasta ahora ninguno funcionó. Intento caminar todos los días, a pesar de las molestias. Tengo diabetes tipo 1 y lucho continuamente por mantener baja la glucosa y el A1c bajo control.

Me hago tomografías y pruebas de seguimiento con el Dr. Syed Tariq Mahmood, a quien también recomiendo. Emocionalmente, someterme a una tomografía computarizada cada 90 días me genera ansiedad por lo que puedan mostrar los resultados, pero desde el principio he mantenido mi fe en el plan y he estado preparado para aceptar cualquier resultado. Me comprometí a hacer todo lo posible para luchar contra esta enfermedad y seguir todas las indicaciones de los médicos, mientras confiaba mi fe en Dios para el resto. Y le doy las gracias a mi ángel de la guarda, Janice, por insistir en que me hiciera la resonancia magnética desde el principio.

Mi consejo

Busque una segunda opinión. Consulte con un oncólogo que tenga una especialidad reconocida en el tipo de cáncer que usted padece. Únase a PanCAN y haga preguntas. Esté listo para que su vida cambie por completo. Pida ayuda. Mis compañeros de trabajo organizaron un Meal Train (apoyo con comidas caseras) para mí durante un par de meses, para que mi marido y yo solo tuviéramos que calentar la comida, ya que él seguía trabajando a tiempo completo. Eso me ayudó mucho.

Deje que su cuerpo haga lo que necesite hacer y no se sienta culpable por dormir. ¡Yo dormí MUCHO! El cuerpo necesita descansar. Si puede, compre un sillón reclinable eléctrico. Yo tengo uno. No tenía fuerzas para reclinar manualmente una silla, por lo que un sillón reclinable eléctrico marcó una gran diferencia en mi comodidad.  Pasé muchas horas en ese sillón y todavía lo uso.  

Lo más importante, no tenga miedo de pedir ayuda. Mi familia no vive cerca, así que mis amigos se ofrecieron a llevarme a las sesiones de quimioterapia y a las citas con el médico.