Gran ensayo clínico para el tratamiento de la caquexia

Durante décadas, se consideró que la caquexia era una consecuencia lamentable e incurable del cáncer.
Pero una nueva comprensión de este síndrome de desgaste muscular, que está presente en aproximadamente el 80 % de los enfermos de cáncer, ha impulsado un aumento en la investigación. Un estudio actual sobre la caquexia evalúa la eficacia de añadir un medicamento experimental de anticuerpo monoclonal llamado ponsegromab a la quimioterapia convencional para el cáncer de páncreas metastásico. Los primeros datos sobre el medicamento parecen prometedores.
“Por desgracia, la caquexia es muy frecuente y el cáncer de páncreas es el ejemplo más típico de esta afección”, señala el doctor Jeffrey Crawford, oncólogo médico y uno de los principales expertos mundiales en investigación sobre la caquexia. Crawford es profesor distinguido George Barth Geller de Investigación Oncológica en la Duke University School of Medicine y miembro del Duke Cancer Institute, en Durham, Carolina del Norte.
Dedica la mayor parte de su actividad profesional al tratamiento del cáncer de pulmón, otro tipo de cáncer en el que la caquexia es especialmente frecuente. “Antes se pensaba que, si se eliminaba el cáncer, se eliminaba también la caquexia”, afirma. “Sin embargo, los pacientes con cáncer de pulmón, sobre todo hoy en día, suelen tener más opciones de tratamiento que los que padecen cáncer de páncreas. Por lo tanto, la caquexia es una carga terrible para los pacientes con cáncer de páncreas, porque afecta su vida cotidiana de innumerables maneras. Y también es difícil para los cuidadores ver que sus seres queridos no pueden comer y, aunque puedan hacerlo, no logran recuperar el impresionante peso que han perdido”.
Los primeros datos son prometedores
Los primeros datos sobre el ponsegromab, presentados en el congreso de 2024 de la European Society for Medical Oncology (ESMO) y publicados simultáneamente en The New England Journal of Medicine, mostraron que los participantes en el estudio que recibieron ponsegromab, independientemente de la dosis, tuvieron una mejora en el peso corporal, la masa muscular, la calidad de vida y el funcionamiento físico. El estudio aleatorizado de fase II, llamado PROACC-1, en el que se basan los datos, incluyó a 187 participantes con cáncer de páncreas, cáncer colorrectal o cáncer de pulmón no microcítico. Cada paciente recibió una inyección de ponsegromab o un placebo cada cuatro semanas, hasta un total de tres dosis diferentes.
El tratamiento con ponsegromab produjo aumentos significativos y consistentes en el peso corporal después de 12 semanas en todas las dosis, en comparación con el placebo. Los participantes que recibieron 400 mg también mostraron mejoras en las medidas del apetito y los síntomas de la caquexia, la actividad física y el índice de masa muscular esquelética. No se observaron efectos indeseables clínicamente significativos asociados con la administración de ponsegromab.
En el congreso de la ESMO de 2025, se presentaron datos de un año que mostraban que estos beneficios se mantuvieron durante los primeros 12 meses y, después, durante un año de continuación en un estudio abierto. En la fase de extensión de 12 meses, de diseño abierto, del ensayo, se incluyeron 117 pacientes con cáncer de páncreas, cáncer colorrectal o cáncer de pulmón no microcítico. En estos pacientes, el aumento de peso promedio fue de 2.7 kg (unas 6 libras) en la semana 24, de 4.4 kg (casi 10 libras) en la semana 52 y de 5.2 kg (11.4 libras) en la semana 64.
Los pacientes que recibieron un placebo en la fase inicial del estudio, de 24 semanas de duración, y cuyo peso se estabilizó, también pasaron a formar parte de la fase de extensión abierta del estudio. Sin embargo, su aumento de peso fue menor en comparación con el aumento de quienes recibieron el anticuerpo monoclonal al comienzo del estudio.
“Este aumento de peso es significativo para alguien que padece caquexia”, afirma Crawford, investigador principal del estudio. “Estas personas recuperaron su apetito. Podían comer, algo que todos damos por sentado. Además, su calidad de vida mejoró. Estaban más activos y podían hacer algo que les gustaba. Eso es muy importante para estos pacientes”.
Tratamiento dirigido a GDF-15
El factor de diferenciación del crecimiento 15 (GDF-15) es una proteína frecuentemente elevada en pacientes con cáncer. Causa una pérdida de peso importante, pérdida de masa muscular y pérdida del apetito. Las primeras investigaciones revelaron que el GDF-15, que se produce en el hígado, los riñones y los intestinos, afecta las ganas de comer. Investigaciones posteriores demostraron cómo se une a la proteína GFRAL, que afecta el control del apetito. Investigaciones posteriores demostraron que el bloqueo del receptor GFRAL trataba la caquexia de forma eficaz en ratones, e incluso les ayudaba a ganar peso a pesar de una ingesta mínima de alimentos.
Esta mejor comprensión de la biología de la caquexia permitió el desarrollo del ponsegromab, según explica Crawford. El ponsegromab es un anticuerpo monoclonal, un tipo de inmunoterapia. Se une al GDF-15 presente en la sangre, lo que impide que este interactúe con los receptores del cerebro que desencadenan cambios metabólicos.
Información sobre el estudio más reciente
El último estudio sobre el ponsegromab, conocido como RIVER-mPDAC, es un ensayo de fase IIb/III, con enmascaramiento doble, aleatorizado y controlado con placebo, que evalúa el ponsegromab en combinación con quimioterapia de primera línea en pacientes con caquexia y cáncer de páncreas metastásico. El estudio tiene como objetivo inscribir a 1000 pacientes entre las fases IIb y III del estudio. No hay interrupción en la inscripción entre las fases IIb y III. El criterio de valoración principal en la fase IIb es el cambio porcentual del peso corporal con respecto al valor inicial en la semana 12. El criterio de valoración principal en la fase III es el cambio porcentual desde el inicio en el peso corporal y el cambio desde el inicio en los síntomas relacionados con el apetito en la semana 12. Los criterios de valoración secundarios son, entre otros, los cambios en la actividad física, la fatiga, el funcionamiento físico, la seguridad y la tolerabilidad.
Este ensayo clínico está disponible en muchos centros de Estados Unidos, así como en centros de todo el mundo. “Este es el ensayo clínico más grande que se ha realizado sobre la caquexia”, afirma Crawford. “Ese hecho por sí solo es un avance inmenso para la investigación sobre la caquexia. Todos esperamos datos muy positivos de este ensayo clínico”.
Debido a que el ponsegromab es un medicamento experimental, solo está disponible en ensayos clínicos. En la actualidad, no hay ningún medicamento aprobado por la FDA para tratar la caquexia.
Según Crawford, eso no significa que usted no debería buscar ayuda. “Los tratamientos con los que contamos actualmente para tratar la caquexia no son óptimos, pero pueden dar cierto alivio a algunos pacientes”, afirma. “Y ese es un mensaje importante que hay que compartir tanto con los médicos como con los pacientes. No lo ignore porque piensa que no se puede hacer nada”.
Para obtener más información sobre cómo controlar la caquexia, visite la Cancer Cachexia Network de la Cancer Cachexia Society, que ofrece información importante sobre cómo hablar con su médico sobre el síndrome.