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Preguntas importantes al empezar el tratamiento para el cáncer de páncreas

Preguntas importantes al empezar el tratamiento para el cáncer de páncreas
Cuando recibe el diagnóstico de cáncer de páncreas, puede sentirse como un extranjero en un lugar desconocido.

Todos hablan en un idioma que usted no entiende. Pero de alguna forma tiene que aprenderlo para poder transitar por este nuevo lugar. Lo mejor que puede hacer es preguntar. . . y luego escuchar.

“Ya sea que esté tratándose con quimioterapia o con radiación, las preguntas son básicamente las mismas”, explica la Dra. Gauri Varadhachary, profesora de Oncología Médica Gastrointestinal del MD Anderson Cancer Center, Houston, Texas. “Uno siempre quiere saber la relación riesgo-beneficio.”

Cinco preguntas esenciales

Independientemente del tratamiento que reciba, entender el diagnóstico, el plan de tratamiento y las expectativas para la recuperación es clave para mantener su salud y bienestar. A continuación se presentan cinco preguntas esenciales para hacerle al equipo médico antes de comenzar la radiación, quimioterapia o cirugía:

1. ¿Cuál es el objetivo del tratamiento?

Los médicos no suelen utilizar las palabras “cura” y “cáncer de páncreas” en la misma oración. En cambio, usan términos como remisión y supervivencia a cinco años. Por eso, desde el principio pregunte cuál es el objetivo del tratamiento. A veces los oncólogos utilizan radiación o quimioterapia para reducir el tumor y poder operarlo. En otros casos, la quimioterapia o la radiación son la última etapa (el paso final de un plan de tratamiento). “Sin importar el protocolo, si la calidad de vida es importante para usted, mencione esto al equipo médico”, dice Varadhachary. “Podemos implementar distintos regímenes para tratar los síntomas secundarios como fatiga, depresión, pérdida de peso y otros para tener más días buenos que malos.”

2. ¿Qué efectos secundarios se pueden esperar (a largo y corto plazo)?

Es importante que los pacientes entiendan los efectos secundarios del tratamiento para que sepan qué pueden esperar. Con la radiación, por ejemplo, la fatiga puede continuar durante una o dos semanas después del tratamiento. “A menudo, los pacientes comienzan la radiación unos meses después de la quimioterapia, por lo que ya están cansados cuando empiezan”, dice la Dra. Varadhachary. Pero incluso si está esperando estos efectos secundarios, no tema expresar que se siente mal. “Hay muchas cosas que podemos hacer para ayudar a que los pacientes completen el tratamiento”, dice la Dra. Varadhachary.

3. ¿Hay ensayos clínicos relevantes disponibles?

Participar en ensayos clínicos es la mejor manera de acceder a terapias revolucionarias basadas en investigaciones. Pero los ensayos suelen tener requisitos específicos de estadio de la enfermedad, tratamientos previos y salud en general. Y es posible que el ensayo no se realice en un hospital cercano. El equipo de tratamiento puede darle esta información.

Hay otros factores a considerar para un ensayo clínico. Podría tener que viajar y faltar al trabajo. Si bien el tratamiento en sí estará cubierto por el ensayo, las estadías en hotel y los gastos de estacionamiento y comida podrían acumularse rápido. Antes de comenzar un ensayo, pregúntele al coordinador del ensayo si hay reembolso disponible a lo largo del estudio. En algunos casos, podrían ofrecer ayuda económica para los pacientes. Independientemente de cuál sea su acuerdo económico, asegúrese de que el estudio esté autorizado antes de comenzar la terapia.

4. ¿Cómo se sabe si el tratamiento está funcionando?
El equipo de tratamiento lo vigilará de varias maneras:

  • Le preguntarán cómo se siente. A pesar de los efectos secundarios del tratamiento, si los síntomas físicos (dolor, picazón o náuseas, por ejemplo) mejoran, usted podría tener una sensación renovada de salud y bienestar.
  • Análisis de laboratorio. Los análisis de sangre pueden revelar marcadores que sugieren un aumento o una disminución en la actividad de la enfermedad. Si los números mejoran, podría ser una señal de que el tratamiento está funcionando.
  • Tomografías. Las tomografías computarizadas (Computed Tomography Scans, CT) son la mejor forma de evaluar la eficacia del tratamiento. “Si la tomografía revela que cáncer ha crecido, podemos cambiar el protocolo de tratamiento para ese paciente”, dice Varadhachary.

5. ¿Qué puedo hacer además de seguir el régimen de tratamiento para mejorar el resultado?

Ya sea que se haga cirugía, quimioterapia o radiación, hay muchas estrategias de estilo de vida que pueden mejorar el resultado. De hecho, las investigaciones sugieren que la “prehabilitación” (preparar el cuerpo antes de someterse a cirugía o tratamiento para el cáncer) podría aumentar la probabilidad de supervivencia. “Hacer ejercicio cuando está luchando contra el cáncer parece ilógico, pero los estudios demuestran que el ejercicio contrarresta la fatiga, mejora el sueño y reduce la ansiedad”, explica Varadhachary. Un nutricionista o dietista puede ayudarle a cumplir sus objetivos de aumento de peso y sugerir alimentos para adaptarse a los efectos secundarios del tratamiento.

¿Otras preguntas?

Por supuesto, hay muchas preguntas más que debe hacerle a su médico, desde “¿a quién debo llamar si tengo dudas?” hasta “¿cómo afectará el tratamiento a mi vida cotidiana?”. La mejor manera de garantizar que recibe la información necesaria para tomar decisiones informadas es hablar periódicamente con el equipo médico. Y siempre recuerde esto: la única pregunta tonta es la que no hace.


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