Mesa redonda: Una mirada a los próximos 10 años

El año 2026 ha comenzado con enormes éxitos para los enfermos de cáncer de páncreas.
Este año ya hay un tratamiento aprobado para el cáncer localmente avanzado y, por supuesto, los resultados del ensayo clínico de daraxonrasib impulsaron a todos los pacientes con enfermedad metastásica a intentar obtener el tratamiento mediante un programa de acceso ampliado, mientras avanza el proceso de aprobación de la FDA. Los investigadores saben que una vez que un medicamento abre camino contra KRAS, que antes se consideraba “imposible de tratar con medicamentos”, vendrán muchos más. Es evidente que el panorama terapéutico está cambiando.
Les preguntamos a los integrantes de nuestro Consejo Consultivo de Pacientes qué creen que ocurrirá y qué querrían que suceda en el futuro. Sus respuestas abarcaron un amplio espectro de posibilidades, desde curas y un mejor uso de inteligencia artificial hasta el desarrollo de análisis de sangre para la detección temprana.
El objetivo ideal: supervivencia
Dr. Ira Sharp: En los próximos 10 años, me gustaría ver un aumento significativo en las tasas de supervivencia de enfermos con cáncer de páncreas: muchos más sobrevivientes a largo plazo (más de cinco años).
Martin Hynes: Me gustaría que en la próxima década las tasas de supervivencia aumenten hasta alcanzar niveles similares a los de otros tumores sólidos, como el cáncer de próstata y el cáncer de mama. Nuestro objetivo debería ser convertir el cáncer de páncreas en una enfermedad crónica o encontrar una cura.
La incidencia del cáncer de páncreas ha aumentado en los últimos 10 años. Si aún no hay una cura a la vista, sería maravilloso ver que esta tendencia se revierta y que la incidencia del cáncer de páncreas disminuya de manera exponencial.
John Sanders: Por supuesto, en 10 años me gustaría ver “una cura para el cáncer de páncreas”. Pero si para entonces todavía no tenemos una cura, debería haber una prueba de detección de la enfermedad.
El objetivo realista: detección temprana
Todos están de acuerdo con el objetivo de detección más temprana, ya sea mediante biomarcadores, mejores estudios de imagenología o una mejor interpretación de los mismos.
Kim Vernick: Creo que la detección temprana es esencial, y sé que se están desarrollando muchas pruebas prometedoras. En los próximos 10 años, espero que haya un análisis de sangre o una prueba como la colonoscopia (o endoscopia) para hacer pruebas de rutina.
William Ramshaw: Tengo la esperanza de que encontraremos métodos mínimamente invasivos para detectar el cáncer de páncreas en estadios tempranos, cuando todavía es posible tratarlo. En mi mundo ideal, el procedimiento de Whipple dejará de ser la primera línea de tratamiento que es hoy, y se hará con poca frecuencia.
Andy Lyons: Soy una persona eternamente optimista. Sin duda, habrá más avances en las técnicas de detección temprana, tratamientos mejores y más sencillos, y pruebas genéticas más completas. Debido a mis antecedentes familiares, durante muchos años me hicieron tomografías y pruebas antes de llegar al diagnóstico. En mi primera prueba, hace unos 25 años, se analizaron apenas unos pocos genes. El año pasado, se analizaron alrededor de 75. Eso es prometedor y emocionante. Más datos significan más conocimiento, y más conocimiento es poder.
Martin Hynes: Con el desarrollo de nuevos biomarcadores en la próxima década, se podrá detectar el cáncer de páncreas en estadios mucho más tempranos. Además, sería un logro muy importante poder aprovechar plenamente la inteligencia artificial para analizar las tomografías computarizadas y las resonancias magnéticas y detectar el cáncer de páncreas en estadios mucho más tempranos, lo que aumentaría la cantidad de personas que pueden curarse.
Marisa Harris: Dentro de 10 años habrá mejores estudios de diagnóstico por imágenes, biomarcadores más confiables y biopsias líquidas. Esos avances por sí solos ya podrían mejorar considerablemente la supervivencia. Si el cáncer se detecta a tiempo, la supervivencia a cinco años podría aumentar hasta el 75 u 80 %, lo que haría que esta enfermedad sea casi curable. Dentro de 10 años podrían aprobarse pruebas de detección de múltiples tipos de cáncer, incluido el cáncer de páncreas en estadio I o II.
También me gustaría ver mejoras en la evaluación por parte de médicos que no son especialistas en cáncer, en particular los médicos de familia. Estos profesionales pueden hacer pruebas de rutina en las consultas anuales para detectar diabetes de aparición reciente, portadores de mutaciones en BRCA/PALB/ATM, antecedentes familiares y pancreatitis crónica.
Pero algunos tienen una visión más realista del futuro de la detección temprana.
Brooke Dwars: Me encantaría ser más optimista. Sin embargo, aunque admiro el esfuerzo para lograr una detección temprana, he hablado con varios profesionales de este campo, y nadie puede señalar con precisión en qué momento específico se considera que el cáncer de páncreas se detectó lo suficientemente temprano. Incluso las personas a las que se les diagnostica cáncer en estadio I pueden tener una recurrencia. Por eso, aunque contar con algo que ayude a lograr una detección temprana sería, sin duda, algo positivo, no creo que al principio vaya a ser el éxito rotundo que el público general espera.
El papel de la IA
Ya hay avances en el uso de la IA para la detección temprana.
Steven Merlin: Investigadores de Mayo Clinic han desarrollado un método que utiliza la IA para analizar tomografías del páncreas. Esta técnica puede identificar un cáncer de páncreas tres años antes de que aparezca.
Burt Rosen (paciente con un tumor neuroendocrino de páncreas): Veo la llegada de la IA como una tecnología que puede ayudarnos a lograr grandes avances en muchos tipos de cáncer. Gracias a la capacidad de reunir datos de varias fuentes, sintetizarlos y sacar conclusiones y recomendaciones, creo que estamos entrando en un período de avances en todos los tipos de cáncer como nunca antes habíamos visto. Yo creo que a medida que se recaban cada vez más datos, la IA puede ayudarnos a curar el cáncer (o a marcar una diferencia real) en los próximos 10 años.
Lo más importante (y esto se relaciona con mi segundo objetivo), es que creo que la IA nos ayudará a pasar de tratar a poblaciones a tratar a individuos. Con la IA, una herramienta que conocerá de mí tanto como yo quiera, mis tratamientos pasarán de ser algo como “el 70 % de los pacientes presentó una mediana de supervivencia sin progresión de XXX” a “con base en todo lo que sabemos sobre usted, su alimentación, entorno, estado de ánimo, tratamientos, etc., esto es lo que recomendamos”. Ese cambio de tratar a la población a tratar a cada persona podría ser enorme. La incorporación de la oncología integral a la oncología occidental también nos ayuda a alcanzar ese objetivo.
Rob Weker: La próxima década estará impulsada por la IA. La IA será una herramienta clave en muchos ámbitos y para muchas personas. Ayudará a los investigadores a dar saltos gigantescos en lugar de pequeños pasos, ya que permitirá desarrollar nuevos tratamiento basados en datos científicos. También ayudará a reducir las desigualdades en el acceso a la atención, porque permitirá que los pacientes que no tienen fácil acceso a médicos y centros oncológicos de primer nivel puedan beneficiarse directamente de las investigaciones y los conocimientos más recientes del NCCN (National Comprehensive Cancer Network). Permitirá detectar el cáncer de páncreas de manera temprana mediante el análisis de tomografías y les dará a los pacientes y a sus médicos una oportunidad real de poder operar. En esencia, la IA permitirá que los pacientes por fin puedan tomar decisiones verdaderamente informadas para ellos y sus familias, porque podrán tener en cuenta todas las opciones y crear planes de tratamiento personalizados que contemplen las necesidades particulares —tanto médicas como no médicas— de cada paciente. Y, por último, nuestro sistema de atención médica permitirá que todos tengan acceso a un tratamiento asequible para el cáncer de páncreas. Aunque nunca es un buen momento para recibir un diagnóstico de cáncer de páncreas, no hay mejor momento que ahora.
Cambios en los protocolos de tratamiento
Rob Weker: Creo que estamos a punto de lograr avances extraordinarios en el tratamiento del cáncer de páncreas. Pronto estarán ampliamente disponibles nuevos tratamientos inimaginables hace apenas unos años.
Marty Hynes: En la próxima década, sería muy positivo aumentar el porcentaje de pacientes que reciben tratamiento en centros quirúrgicos con un alto volumen de casos.
Dr. Ira Sharp: Me gustaría ver un mejor manejo de la quimioterapia y sus efectos secundarios, mejor inmunoterapia y más terapias dirigidas. Siendo realista, no sé cuánto de esto llegaremos a ver, si tenemos en cuenta el bajo financiamiento para la investigación y desarrollo de algunas de estas terapias.
Steven Merlin: Me gustaría que se utilizara la microscopía de fuerza atómica, que mide la rigidez y la elasticidad de los tumores. La razón es que los tumores rígidos tienen menos probabilidad de hacer metástasis, pero son más resistentes a la quimioterapia, mientras que los tumores blandos tienen más probabilidad de ser metastásicos. Esta información ayuda tanto al paciente como al médico a tomar decisiones terapéuticas con base en un mejor conocimiento de la estructura y microambiente del tumor.
Martin Hynes: En la próxima década espero ver cambios en la quimioterapia. Por ejemplo, que más pacientes reciban terapias dirigidas, como inhibidores de KRAS, así como el desarrollo de otras terapias novedosas que actúan sobre la mayoría de las mutaciones presentes en los tumores de páncreas. La inmunoterapia, como los inhibidores de puntos de control inmunitario, en la última década ha tenido un papel muy reducido en el tratamiento del cáncer de páncreas. Con la llegada de nuevos inhibidores de puntos de control, se espera que algunas de estas terapias inmunitarias resulten útiles para el tratamiento.
Por último, sería positivo el uso generalizado de vacunas personalizadas como parte del tratamiento convencional del cáncer de páncreas. Idealmente, también se desarrollarían vacunas para prevenir el cáncer de páncreas en personas de alto riesgo.
Brooke Dwars: Me gustaría que se prestara aún más atención al tratamiento multimodal del cáncer, que utiliza secuenciación de nueva generación para dirigir el tratamiento al cáncer de cada paciente de manera individual. Creo que aquí es donde podemos marcar una verdadera diferencia: al enfocarnos en múltiples vías de tratamiento del tumor, además de dirigirnos a mutaciones específicas presentes en el tumor.
Me gustaría que la secuenciación de nueva generación y las pruebas genéticas se convirtieran en parte del tratamiento convencional para cualquier paciente con diagnóstico de cáncer de páncreas, sin importar sus antecedentes familiares. Creo que este es el camino hacia el tratamiento y para encontrar mejores maneras de hacer tratable esta enfermedad que solía ser una sentencia de muerte.
Los aspectos no médicos del tratamiento también tienen un papel
Marisa Harris: Me gustaría que haya mejor comunicación entre los pacientes y sus médicos. Los pacientes de distintos orígenes expresan de manera casi unánime el deseo de que su equipo oncológico reconozca que son personas en su totalidad y no simplemente un órgano con una enfermedad.
La pregunta clave es: “¿Qué es lo más importante para usted?” Esto significa preguntar sobre valores, creencias y prácticas espirituales o religiosas, preferencias, objetivos, circunstancias e inquietudes. Esta información se recopilaría con anticipación para que el oncólogo y su equipo la lean antes de la consulta. Me gustaría que esta pregunta se hiciera en la primera consulta y no cuando ya no hay opciones.
En general, es necesario mejorar la comunicación. Los pacientes ya no deberían oír en la primera consulta que tienen cáncer en estadio IV y que morirán en cuestión de meses o incluso de un par de años. Los profesionales de la salud deberían recibir capacitación periódica en destrezas de comunicación. Las investigaciones han demostrado que con capacitación regular, los médicos se sienten más seguros a la hora de mostrar empatía y de manejar conversaciones difíciles con calidez. Esto también es valioso no solo cuando el pronóstico es desfavorable, sino desde el principio, cuando se diagnostica cáncer en estadio III o IV, para comunicar un mensaje de esperanza basado en los avances logrados con los tratamientos dirigidos.
Angella Dixon-Watson: Yo querría una mejor colaboración entre defensores de un enfoque integral de la salud, profesionales médicos y oncólogos tradicionales. Esto alentaría a los pacientes a incorporar a su vida diaria las ocho leyes de la salud: alimentación, ejercicio, hidratación, exposición al sol, moderación en todas las cosas, aire fresco y respiración profunda, descanso y fe.
Marisa Harris coincide con Angella en cuanto a la importancia del ejercicio, la alimentación y la reducción del estrés mediante prácticas integrativas de mente y cuerpo.
Marisa Harris: Me gustaría que los pacientes con diagnóstico reciente fueran incorporados a un equipo de apoyo integral con un enfermero especializado, un recepcionista, un especialista en atención paliativa, un psicólogo o trabajador social, un asesor financiero y otros profesionales opcionales, como un acupunturista, además de orientación sobre alimentación, ejercicio y manejo del estrés. Idealmente, habría un encargado de coordinar esta atención con el paciente y su cuidador.
Quiero destacar la importancia de la atención paliativa. Debido a que los síntomas dolorosos y debilitantes son frecuentes incluso antes del diagnóstico y continúan durante el tratamiento, los cuidados paliativos deberían comenzar en la primera consulta o poco después. Las investigaciones muestran que la atención paliativa mejora la calidad de vida y algunos estudios han demostrado que también pueden influir en la supervivencia.
Apoyo para pacientes y sus familias
John Sanders: En la próxima década habrá un plan de atención para después del tratamiento del cáncer de páncreas para restaurar, rejuvenecer y revitalizar la mente y el cuerpo después de meses y años de quimioterapia y radioterapia.
Marisa Harris: Las redes sólidas de apoyo social aumentan la resiliencia, es decir, la capacidad de hacer frente a los desafíos y las alteraciones que provoca el tratamiento. No puedo dejar de enfatizar la necesidad de más apoyo de principio a fin, tanto al considerar la supervivencia, el final de la vida y, para los cuidadores, el duelo.
Los cuidadores también. Es necesario reconocer la importancia de los cuidadores y sus responsabilidades esenciales. Pero además, sufren de inmenso estrés debido a la falta de sueño y apetito, el agotamiento y la ansiedad. Los profesionales de la salud deben aprender a indagar de los cuidadores: ¿Está durmiendo bien? ¿Está comiendo bien? ¿Tiene ayuda? ¿Qué necesita que no está recibiendo? ¿Qué cosas le han ayudado que podría compartir con otras personas?
El papel de la esperanza
Dave Price (cuidador): Esta es mi esperanza para los próximos 10 años: un hombre de 54 años llamado Steve, igual que mi hermano, recibirá un diagnóstico de cáncer de páncreas, pero sus resultados serán completamente diferentes. Gracias a los ensayos clínicos, las investigaciones, la educación para pacientes y los recursos, se curará. Tendrá una vida larga, sana y feliz, y estará presente cuando, algún día durante su vida, se haga realidad su propio deseo de eliminar por completo esta enfermedad. No solo sueño con ese futuro; puedo verlo. Está más cerca que nunca.
Andy Lyons: Me encantaría pensar que en la próxima década encontrarán la forma de detener el cáncer de páncreas. Pero si no es así, será en la década siguiente. ¡Sin duda!