De vuelta a la normalidad

- Los calambres abdominales llevaron al diagnóstico
- Procedimiento de Whipple y quimioterapia
- Ser médico me permitió defender mejor mis necesidades como paciente
En mayo de 2024, me diagnosticaron adenocarcinoma de páncreas en estadio II.
Dos años después, no hay rastros de la enfermedad en mi cuerpo y he vuelto a vivir una vida normal. Esta es mi historia.
Diagnóstico y tratamiento
Comencé a tener calambres abdominales, así que mi médico me pidió varios estudios: una ecografía abdominal, una endoscopia, una colonoscopia, una tomografía computarizada y una resonancia magnética. Pasaron más de seis meses y tuve más de un diagnóstico equivocado antes de que una resonancia magnética permitiera identificar el tumor. Consulté con varios oncólogos y finalmente quedé en manos del Dr. Daniel Laheru en el Johns Hopkins Sydney Kimmel Cancer Institute, en Baltimore, Maryland.
Mi médico me recetó seis meses de quimioterapia y un procedimiento de Whipple para extirpar un tumor de dos centímetros ubicado en la cabeza del páncreas. El tratamiento que elegimos fue 5-FU, junto con varios otros medicamentos.
Los desafíos
Este tratamiento tuvo sus dificultades. Bajé de peso, perdí el apetito, tuve debilidad y sensibilidad al frío. Soy médico, y tener conocimientos de medicina y ser mi propio mejor defensor como paciente fue de gran ayuda para mí. Recibí muchas oraciones, amor y apoyo tanto de familiares como de amigos. Durante todo mi tratamiento, hice meditación, acupuntura, ejercicio y mantuve una alimentación saludable. Documenté mi experiencia en un libro que escribí y publiqué, llamado Unbroken: A Survivor’s Guide to Beating Cancer (Inquebrantable: guía de un sobreviviente para ganarle al cáncer).
Hace más de un año que ya no recibo ningún tratamiento y me siento totalmente normal y sano. De hecho, he vuelto a hacer todas las cosas que hacía antes de mi diagnóstico.
Aliento
Quiero alentar a todas las personas que, como yo hace más de dos años, han recibido un diagnóstico de cáncer de páncreas a mantener la esperanza, rezar y ser optimistas ante los posibles resultados positivos que pueden esperar en los días que tienen por delante. Apóyense en su fe, su familia y los amigos que los quieren para recibir el apoyo que necesitarán durante el tratamiento. Muchas personas con cáncer de páncreas han logrado sobrevivir a largo plazo y viven sin la enfermedad gracias a medicamentos y tratamientos que antes no estaban disponibles. Soy la prueba viviente del poder de la oración, la perseverancia y la medicina moderna. Donde hay fe, no hay miedo.
¡Paz y bendiciones para todos ustedes!