Una actualización sobre el procedimiento de Whipple

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Walter A. Aue; Flickr
Aunque se han logrado avances en el tratamiento médico del cáncer de páncreas, la mejor alternativa de cura sigue siendo la cirugía.

No obstante, la mayoría de los estudios demuestra que solo a aproximadamente uno de cada cinco pacientes se le diagnostica cáncer de páncreas que parece estar limitado al páncreas. Para algunos de estos pacientes, es posible que la cirugía sea una opción curativa. La operación realizada con mayor frecuencia es la duodenopancreatectomía, también conocida coloquialmente como procedimiento de Whipple, en homenaje al Dr. Allen Whipple, un cirujano de la Universidad de Columbia que fue el primer estadounidense en realizar la operación en 1935. Suele emplearse para eliminar tumores limitados a la cabeza o la parte derecha del páncreas.

Durante esta operación, se extirpan la cabeza del páncreas y a veces el cuerpo del páncreas. Además, se extirpan parte del intestino delgado, parte del conducto biliar, la vesícula y los ganglios linfáticos cerca del páncreas.
A veces también se extirpa parte del estómago. Luego de extirpar estas partes, el resto del páncreas, el conducto biliar y el intestino se vuelven a suturar al intestino para dirigir las secreciones gastrointestinales nuevamente al intestino.

Aunque el procedimiento es complejo, tiene un largo historial de éxito en manos de cirujanos que operan en centros con números elevados de pacientes, explica el Dr. Michael Lieberman, director de oncología quirúrgica y director del Pancreas Center de NewYork-Presbyterian/Weill Cornell Medical Center. Los cirujanos de este centro realizan casi 80 procedimientos de Whipple cada año, afirma.

En efecto, la Sociedad Americana Contra el Cáncer recomienda recibir tratamiento en un hospital y de un cirujano que realice muchas de estas operaciones. En general, las personas que se someten a este tipo de cirugía obtienen mejores resultados cuando se las realizan en hospitales que hacen al menos 15 a 20 procedimientos de Whipple por año, afirman.

Un enfoque multidisciplinario

El tratamiento médico y quirúrgico del cáncer de páncreas sigue presentando desafíos. Desde el aspecto quirúrgico, los médicos están investigando cambios para mejorar los resultados y atenuar las complicaciones que pueden enfrentar los pacientes después de un procedimiento de Whipple.

La necesidad de ofrecer un enfoque a la atención con equipos multidisciplinarios reviste la misma importancia que la experiencia técnica. Este enfoque en equipo puede brindar con mayor fluidez terapia adyuvante, terapia perioperativa y conocimientos nutricionales, por ejemplo, para que los pacientes logren bienestar después de la cirugía. “Un Whipple puede ser un procedimiento difícil, pero los pacientes pueden superarlo muy bien cuando las personas adecuadas brindan atención constante” dice Lieberman.

Aunque la terapia adyuvante, como la quimioterapia, suele emplearse para “erradicar” las células cancerosas que puedan haber quedado después del tratamiento quirúrgico, también hay un uso más amplio de las terapias preoperatorias, según el paciente, para mejorar los resultados quirúrgicos.

Estas terapias preoperatorias, denominadas terapias neoadyuvantes, pueden incluir solo quimioterapia o quimioterapia y radioterapia antes de la cirugía. Este aspecto puede revestir particular importancia para los pacientes con tumores resecables limítrofes que involucran los vasos sanguíneos circundantes. Estos pacientes pueden beneficiarse por la reducción parcial del tumor, lo que puede permitir una mayor probabilidad de que el cáncer se extirpe en forma completa.

Este enfoque neoadyuvante se ha evaluado en varios ensayos clínicos, pero aún no queda claro si la terapia neoadyuvante mejora los índices de supervivencia; se deben realizar más investigaciones, destaca Lieberman.

Los enfoques mínimamente invasivos requieren más investigación

Las cirugías mínimamente invasivas, laparoscópicas o asistidas con robot, ofrecen posiblemente una cantidad de beneficios para los pacientes: menos pérdida de sangre, recuperaciones más rápidas y hospitalizaciones menos prolongadas. Aunque estas técnicas se están empleando con mayor frecuencia en tratamientos de cáncer de páncreas, representan solo un parte reducida de la cantidad de cirugías de cáncer de páncreas que se realizan en Estados Unidos.

Durante una cirugía laparoscópica, el cirujano introduce un tubo delgado con luz y cámara en la punta a través de pequeñas incisiones abdominales. En un enfoque asistido con robot, el cirujano realiza el procedimiento sentado junto a una consola con pantalla y controles activados por manos, dedos y pies.

No obstante, a pesar de estos avances tecnológicos, el procedimiento Whipple abierto tradicional sigue siendo el pilar de la cirugía de cáncer de páncreas, ya que aún deben realizarse más investigaciones, explica Lieberman.

“En resumidas cuentas, la mayoría de los datos preliminares demuestra que los resultados, incluida la mortalidad perioperativa, parecen ser similares independientemente de si el procedimiento es tradicional, laparoscópico o con tecnología asistida por robot”, afirma.

Algunos de los beneficios reales de estas técnicas mínimamente invasivas, como incisiones menores, en definitiva se compensan, ya que realizar estos enfoques mínimamente invasivos demora más tiempo, afirma Lieberman. En promedio, el procedimiento de Whipple abierto demora entre cuatro y seis horas aproximadamente, mientras que una operación laparoscópica puede demorar hasta seis u ocho horas.
No obstante, supone que el tiempo que demora el procedimiento se reducirá a medida que los cirujanos ganen experiencia al aplicar técnicas mínimamente invasivas al procedimiento de Whipple.

“Considero que estos enfoques pueden jugar un papel fundamental en la pancreatectomía distal”, afirma Lieberman. Durante este procedimiento, los cirujanos extirpan el bazo y solo la cola del páncreas, o la cola y una parte del cuerpo del páncreas. Este procedimiento suele emplearse para tratar tumores neuroendocrinos de páncreas, en lugar de los cánceres de páncreas exocrinos más comunes.

Como cirujano que trata pacientes con cáncer de páncreas, Lieberman espera que las investigaciones actuales mejoren los resultados para los pacientes con este tipo de afección.

“Como nunca, estamos obteniendo más información sobre el cáncer de páncreas y creo que estamos entrando en un período en el cual muy pronto vamos a ver algunas mejoras definitivas en lo que respecta a la detección más temprana de la enfermedad, un período en el cual las cirugías con potencial curativo podrían ser una opción para más pacientes”, manifiesta.