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Quimioterapia: clave en la batalla contra el cáncer de páncreas

Quimioterapia: clave en la batalla contra el cáncer de páncreas
No importa el estadio del cáncer de páncreas que tenga, es muy probable que la quimioterapia desempeñe un papel destacado en su régimen de tratamiento.

“Alrededor de 55,000 personas reciben un diagnóstico de cáncer de páncreas cada año y solo el 25 % son candidatos para someterse a cirugía”, dice el Dr. Vincent Chung, oncólogo médico de City of Hope en Duarte, California. La quimioterapia que usted y su médico elijan depende en gran medida de los objetivos del tratamiento.

La quimioterapia explicada

Los protocolos de quimioterapia se diseñan para detener el desarrollo de las células cancerosas, lo que evita que crezcan, se dividan y se diseminen a otros órganos. Los medicamentos recorren el torrente sanguíneo donde pueden eliminar células cancerosas en todo el cuerpo.

“Más de la mitad de todos los pacientes presentan enfermedad metastásica, por lo que el objetivo del tratamiento es controlar el cáncer para que los pacientes tengan menos dolor, más energía y, en última instancia, vivan más tiempo”, dice la Dra. E. Gabriela Chiorean, profesora de medicina y directora de investigación médica de oncología médica gastrointestinal de University of Washington y directora clínica de oncología médica gastrointestinal de Seattle Cancer Care Alliance.

A fin de reducir el tumor, algunos pacientes reciben quimioterapia neoadyuvante, esto es, quimioterapia antes de la extirpación quirúrgica programada del tumor. Hay otros pacientes que están a punto de ser candidatos para cirugía cuyos tumores podrían extirparse si se reducen. Se les puede administrar quimioterapia neoadyuvante a esos pacientes antes de evaluarlos nuevamente para la cirugía, a fin de verificar si el tumor es lo suficientemente pequeño para posibilitar la cirugía. En ambos casos, la quimioterapia neoadyuvante puede aumentar las probabilidades de una cirugía exitosa, especialmente en casos en los que el cáncer está cerca de venas y arterias. Muy a menudo, los pacientes quirúrgicos reciben quimioterapia después de la cirugía, llamada quimioterapia adyuvante, para disminuir las probabilidades de recurrencia del cáncer.

Regímenes de quimioterapia para el cáncer de páncreas

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha aprobado cuatro fármacos de quimioterapia para el tratamiento del cáncer de páncreas: gemcitabina (nombre comercial Gemzar), nab-paclitaxel (nombre comercial Abraxane), irinotecán liposomal (nombre comercial Onivyde) y 5-FU (fluorouracilo). Las pautas de la Red Nacional Integral contra el Cáncer (National Comprehensive Cancer Network, o NCCN) también incluyen un tratamiento con oxaliplatino en combinación con quimioterapia con 5-FU y la combinación de medicamentos FOLFIRINOX. Cada uno de estos tratamientos tiene diferentes niveles de eficacia y toxicidad.

“Si una persona tiene la enfermedad en fase inicial, es decir en estadio I o estadio II, en cuyo caso el objetivo del tratamiento es potencialmente curativo, tendemos a ser más agresivos con nuestras opciones de quimioterapia”, dice Chung. Así es cómo se clasifica:

5-FU: antes de 1995, el fluorouracilo (5-FU) era el tratamiento convencional para el cáncer de páncreas avanzado. En los ensayos en los que se utilizó una evaluación mediante tomografía computarizada de la reacción tumoral, las tasas de remisión informadas para el 5-FU como único medicamento variaron del 0 % al 19 %. En la actualidad, el 5-FU suele usarse en combinación con otras terapias.

Gemcitabina: en 1996, la FDA aprobó la gemcitabina para el tratamiento del cáncer de páncreas que los médicos no pueden extirpar quirúrgicamente. Un informe de 2007 mostró beneficios en la prevención de la recurrencia después de la cirugía.

Nab-paclitaxel: en septiembre de 2013, la FDA aprobó el nab-paclitaxel para su uso, en combinación con gemcitabina, como un tratamiento de primera línea para el adenocarcinoma de páncreas metastásico.

Irinotecán liposomal: en octubre de 2015, la FDA aprobó el irinotecán liposomal en combinación con 5-FU para tratar el adenocarcinoma de páncreas metastásico que progresó después del tratamiento con gemcitabina.

Medicamentos derivados del platino: según un estudio publicado en febrero de 2019 en la revista Journal of Clinical Oncology, los medicamentos derivados del platino, como cisplatino y oxaliplatino, pueden mejorar en gran medida la supervivencia entre los pacientes con mutaciones de BRCA1 o BRCA2. Debido a que estas mutaciones afectan la capacidad de reparación del ADN de las células cancerosas, son más sensibles a la quimioterapia con platino.

FOLFIRINOX: estudios realizados en el año 2011 demostraron que la combinación de 5-FU con irinotecán, leucovorina y oxaliplatino (FOLFIRINOX) tuvo el mayor beneficio para los pacientes con cáncer de páncreas metastásico. “Este es el tratamiento convencional por excelencia para los pacientes que están en buena forma y pueden tolerar este régimen”, explica Chiorean.

“FOLFIRINOX es el régimen más difícil y complicado, en parte porque el paciente tiene que ir a casa con una bomba, pero también es el más eficaz”, observa Chiorean. “Incluso en el cáncer localmente avanzado que no se puede extirpar por adelantado, los datos demuestran que el FOLFIRINOX posibilita índices de extirpación de entre un 30 y un 60 por ciento”.

En 2018, FOLFIRINOX también mostró la mejor eficacia para prevenir la recurrencia del cáncer después de la cirugía y por lo tanto se utiliza ampliamente en este caso. En un artículo publicado en 2018 en la revista New England Journal of Medicine, los investigadores informaron un aumento en la mediana de supervivencia general después de la cirugía con FOLFIRINOX en comparación con gemcitabina.

El desafío: FOLFIRINOX es bastante tóxico. En ocasiones, los pacientes experimentan problemas digestivos, náuseas, vómitos, diarrea y neuropatía acumulativa y a veces irreversible. Por estas razones, los médicos suelen reservar el FOLFIRINOX para los pacientes que están lo suficientemente sanos para tolerar los efectos secundarios. Aun así, las personas suelen recibir la quimioterapia en secuencia. Chiorean explica: “Por lo tanto, si comienza en un régimen con quimioterapia con 5-FU, finalmente cambiará a otro con gemcitabina y nab-paclitaxel”.

Quimioterapia a prueba

Para los pacientes en cualquier estadio del cáncer de páncreas, los ensayos clínicos pueden ser la mejor opción. Los ensayos no solo ofrecen acceso temprano a los tratamientos más avanzados, sino que también aseguran que se le haga un seguimiento riguroso durante todo el tratamiento. El resultado final: mejores opciones de tratamiento y mejores resultados.

Sin embargo, uno de los descubrimientos de investigación más impactantes en el último año ha sido el beneficio observado de los inhibidores de PARP para pacientes con cáncer de páncreas metastásico con mutaciones de los genes BRCA1 o BRCA2 que inicialmente reaccionaron a la quimioterapia con platino. “El perfil genómico ahora se realiza de manera rutinaria en tumores tanto localmente avanzados como metastásicos, y encontrar alteraciones genéticas puede abrir la puerta a terapias o inmunoterapias dirigidas a nivel molecular y, por lo tanto, a más opciones de tratamiento”, dice Chiorean.

Control de los efectos secundarios de la quimioterapia

La quimioterapia ataca todas las células que se dividen, ya sean sanas o cancerosas, y eso significa que puede tener importantes efectos secundarios. Las células sanas que se dividen rápidamente, como la piel, el cabello, la médula ósea y los glóbulos sanguíneos, y las células en los aparatos reproductor y digestivo, corren el mayor riesgo de daño.

Los oncólogos administran la quimioterapia en ciclos, por lo que los pacientes tienen la oportunidad de recuperarse de los efectos secundarios del tratamiento, que incluyen:

  • Cambios en el gusto
  • Fatiga
  • Diarrea y cólicos abdominales
  • Pérdida del cabello
  • Eritrodisestesia palmoplantar (sensibilidad, sequedad y descamación de las palmas de las manos y las plantas de los pies)
  • Niveles sanguíneos bajos (glóbulos blancos, glóbulos rojos o plaquetas)
  • Pérdida de apetito
  • Náuseas y vómitos
  • Llagas bucales
  • Cambios en las uñas
  • Neuropatía (entumecimiento y hormigueo en las manos y los pies, y en ocasiones en otras zonas del cuerpo)

“Es importante que hable con su médico sobre cualquier efecto secundario que esté teniendo”, dice Chung, quien alienta a los pacientes a mantener un registro diario.

¿Sufre de náuseas debilitantes desde el día 3 hasta el día 5 del tratamiento? Su médico puede recetarle medicamentos contra las náuseas para el día 2 durante la siguiente ronda de tratamiento. ¿Tiene sensibilidad grave al frío y neuropatía? Su médico puede decidir reducir la dosis o suspender el oxaliplatino.

“Tenemos opciones con la quimioterapia, por lo que podemos modificar el tratamiento en función de los efectos secundarios que experimente”, dice Chiorean. “Incluso el horario se puede ajustar para adaptarse al estilo de vida del paciente”. En todos los casos, hablar con su médico y la planificación cuidadosa pueden ayudarle a evitar los efectos secundarios problemáticos y tolerar mejor el tratamiento.


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