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Confianza en mi tratamiento

Confianza en mi tratamiento

• El dolor abdominal crónico finalmente conduce al diagnóstico de cáncer de páncreas
• Quimioterapia y radiación seguidas de la operación de Whipple
• La recurrencia conduce a más quimioterapia y radiación

Me diagnosticaron cáncer de páncreas en 2016.

Soy de Brooklyn. Yo era detective del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) cuando ocurrieron los ataques del 11 de septiembre; fui uno de los primeros socorristas que trabajaron en el sitio de las Torres Gemelas. Me retiré del NYPD después de 20 años, y me mudé a California, donde comencé a trabajar como asistente personal de Stevie Wonder.

En la primavera de 2016 comencé a tener un intenso dolor abdominal. En la sala de emergencias me dijeron que eran gases y me mandaron a casa con medicamentos de venta libre. Pero durante los siguientes ocho meses seguí teniendo dolor crónico en el abdomen. Durante ese tiempo me hicieron dos endoscopias, dos colonoscopias, exámenes de heces, pruebas de parásitos y muchas otras tomografías. Los médicos insistían en que eran gases, pero yo estaba seguro de que era otra cosa. Seguí presionándolos para que hicieran más pruebas.

Finalmente, en octubre de 2016 me hicieron una tomografía PET que reveló un tumor en el páncreas. Estaba visitando a mi familia en Nueva York cuando recibí la noticia. Pensé que todo había terminado, que era una condena de muerte. Pensé que este iba a ser el final de mi vida. Pero mi familia y mis amigos me decían que fuera fuerte.

Un médico que cree en mí

Mi gastroenterólogo me envió al Dr. William Isacoff, quien me dio seguridad y me animó a no rendirme. El Dr. Isacoff ordenó 12 meses de quimioterapia y radiación para reducir el tumor. Para noviembre de 2017 el tumor se había reducido lo suficiente como para hacerme la operación de Whipple. Fui a ver al Dr. Yuman Fong, de City of Hope Hospital, en Duarte, California. La cirugía fue un éxito; después de recuperarme pensé que estaba “curado”. Pero el cáncer volvió en octubre de 2018.

Cuando el cáncer regresó, volví a recibir quimioterapia y radiación por siete meses más. Antes de comenzar la quimioterapia, el Dr. Isacoff me aseguró que lo podíamos controlar.

Cómo mantener una actitud positiva durante el tratamiento

Durante el tiempo que estuve en tratamiento traté de seguir mi rutina habitual tanto como fuera posible. Asistí a algunos eventos deportivos, seguí yendo al gimnasio y hasta hice algunos viajes cortos a Las Vegas para mantener una actitud positiva. Ir al gimnasio fue muy importante para mí. Aun cuando estaba demasiado débil para hacer ejercicio, seguía yendo al gimnasio porque tenía amigos que me daban apoyo.

Perdí alrededor de 50 libras (22 kilos) durante el tratamiento; como vomitaba todo tuve que recibir nutrición intravenosa (IV). Usaba la bolsa de nutrición IV 10 horas al día para mantener el peso y la energía. Programaba mi día en torno a esto. Y cuando tenía que salir ponía la bolsa en una mochila.

También estuve conectado a una máquina de quimioterapia en ciertos momentos, pero seguí haciendo lo que podía. Para mí era importante hacer mis actividades diarias y no detener mi vida.

Por encima de todo, la confianza que tenía en mi médico me permitió creer en mi tratamiento. En junio de 2019 mi tomografía PET tuvo resultados normales y desde entonces no he recibido quimioterapia.

La vida después del tratamiento

Mi cáncer se atribuyó al tiempo que pasé como socorrista después del 11 de septiembre.

Stevie Wonder a menudo hablaba de los obstáculos que tuvo que enfrentar en su vida. Después de mi diagnóstico, él hablaba de mis obstáculos y de cómo era algo con lo que tendría que lidiar, pero que sería un problema pasajero. En mi trabajo diario con Stevie, me animaban y me decían que podía superar este obstáculo.

Mi familia y mis amigos también me llamaban todos los días para animarme.

Soy un gran creyente en que la actitud hace toda la diferencia. Tenga confianza en su médico para poder creer que su tratamiento será eficaz. Si cree lo suficiente, puede hacer que suceda. Esto me ha ayudado a ser una persona más fuerte. Nunca me pregunto a mí mismo “¿por qué yo?” porque sé que siempre hay alguien que está luchando más duro y lidiando con un obstáculo aún mayor.

Lidiar con el cáncer de páncreas me ha hecho apreciar cada día de mi vida. Soy una persona más fuerte y he aprendido a dejar pasar las cosas pequeñas.

Mi consejo para CUALQUIER paciente que tenga síntomas: sea su mejor defensor. Si no está satisfecho, solicite más pruebas y más información. Solo usted sabe cuando no se siente bien.

Si le diagnostican cáncer de páncreas, busque un médico en quien confíe. No se quede callado —hable con franqueza. Hable con la gente que lo apoya cuando esté molesto o estresado. Manténgase en el camino hacia la recuperación, siga teniendo fe en usted mismo y en su lucha.


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