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Terapias complementarias: ¿una forma de tener paz?

Terapias complementarias: ¿una forma de tener paz?
Lora Thompson, Ph.D.
Al recibir un diagnóstico de cáncer de páncreas, luchar contra la enfermedad es solo una parte del asunto.

También se debe lidiar con los efectos secundarios del tratamiento, que a menudo son debilitantes, y con los efectos colaterales del constante cambio de estado emocional. Sus rutinas normales, como las comidas que le gustan y las actividades regulares incluido el ejercicio, podrían quedarse a medio camino. Es posible que ni siquiera desee comer debido a las náuseas provocadas por la quimioterapia.

Para contrarrestar el estrés biológico y psicológico, cada vez más pacientes con cáncer están recurriendo a terapias complementarias junto con estrategias médicas convencionales mientras luchan contra la enfermedad. De acuerdo con una Encuesta Nacional de Entrevistas de Salud de 2012, las personas que sobreviven al cáncer son más propensas a recurrir a terapias complementarias que los adultos a los que nunca se les ha diagnosticado cáncer.

El valor de las terapias complementarias

El estrés de un diagnóstico de cáncer y su tratamiento puede activar la “respuesta de lucha o fuga” y posiblemente empeorar los síntomas como el insomnio, la tensión muscular, el dolor y los cambios de estado de ánimo. Si bien no se puede confiar en terapias complementarias para vencer el cáncer de páncreas, estas pueden mejorar dramáticamente la calidad de vida e incluso podrían tener un efecto en la supervivencia cuando se utilizan en conjunto con la medicina convencional. Además, aunque aún no hay pruebas científicas de la eficacia de estas alternativas, su popularidad es una señal de que los pacientes sienten que les brindan tranquilidad y alivio del estrés.

“Las investigaciones sugieren que los niveles de estrés psicológico son mayores en los pacientes con cáncer de páncreas que en muchos otros grupos de pacientes con cáncer”, dice la Dra. Lora Thompson, directora del servicio de medicina integral de Moffitt Cancer Center, Tampa, Florida. “Recurrir a terapias complementarias podría ayudarles a sentir que están haciendo algo más para controlar el cáncer y los efectos secundarios del tratamiento”.

Terapias complementarias más populares

Las siguientes son seis estrategias complementarias que están adquiriendo popularidad entre los pacientes con cáncer de páncreas:

  • Acupuntura. La acupuntura es una parte integral de la medicina china y se basa en la idea de que la energía fluye a través de canales invisibles llamados meridianos. Durante el tratamiento, los acupuntores estimulan con agujas determinadas áreas de esos meridianos, lo que ayuda a dirigir el flujo de energía. Si bien es posible que la acupuntura no actúe sobre el cáncer de páncreas de forma directa, se ha mostrado en estudios que reduce el estrés, la ansiedad y la depresión en el mismo nivel que algunos fármacos y mejora el optimismo para iniciar el día. Por lo menos, los pacientes informan que se sienten mejor y que puede que ayude a contrarrestar un poco el cansancio asociado con el tratamiento.
  • Nutrición
    . La alimentación es esencial para incrementar la fuerza mientras se lucha contra la enfermedad. Los pacientes con cáncer de páncreas corren un riesgo particular en cuanto a la nutrición. “Hasta un 20 por ciento de los pacientes mueren por los efectos de la desnutrición en vez de los del cáncer”, afirma la Dra. Pamela Hodul, directora médica del equipo de apoyo nutricional del Departamento de Oncología Gastrointestinal de Moffitt. Los pacientes con cáncer de páncreas pueden padecer anorexia, y entonces están más cansados porque no consumen suficientes calorías. En vez de tomar megadosis de vitaminas o suplementos para cubrir las deficiencias, siempre es mejor obtener nutrientes de los alimentos (esté saludable o no), ya que el cuerpo puede regular la cantidad que absorben las células. “Incluso las multivitaminas y similares pueden disminuir los efectos de la quimioterapia por lo que se debe tener cuidado”, asegura Hodul.
  • Meditación. La meditación consiste en concentrar la mente para calmar el cuerpo. Le permite ser consciente de las sensaciones de dolor, e incluso hacer lugar para ellas, sin sentirse agobiado. Algunos estudios muestran que su práctica ayuda a aliviar la ansiedad, la depresión y el estrés, al mismo tiempo que mejora la función inmunitaria. “La idea es aceptar las emociones negativas que son parte del cáncer, pero también buscar la forma de seguir teniendo experiencias positivas durante un momento tan difícil de la vida”, indica Thompson.
  • Técnicas de visualización
    . Imagínese chupar un limón muy agrio y jugoso. Probablemente se le hizo agua la boca, ¿verdad? Ese es un ejemplo de la mente y el cuerpo trabajando juntos. Si puede hacer que se le haga agua la boca con la mente, no es irracional pensar que los niveles de estrés se puedan controlar de la misma forma. Durante las técnicas de visualización, un terapeuta capacitado (o una grabación de audio) lo guía a lo largo de un ejercicio de visualización para producir cambios psicológicos en el cuerpo. Por ejemplo, podría imaginar un lugar que le encante o ensayar mentalmente un resultado deseado, como vencer el cáncer.
  • Masaje. En algunos pacientes, el masaje puede ser una forma tranquilizadora y relajante de sentir algo de paz. Incluso puede ayudar a reducir el dolor y aliviar la ansiedad. Solo que hay una advertencia: busque un masajista que tenga experiencia con pacientes con cáncer y asegúrese de que no trabaje en la zona alrededor del cáncer o cerca de los ganglios linfáticos agrandados. También debe evitar los masajes de tejido profundo si tiene un cáncer avanzado.
  • Yoga, tai chi, y chi-kung. Estas antiguas prácticas de movimiento ayudan a calmar el sistema nervioso al mismo tiempo que equilibran las hormonas y el metabolismo, los cuales se vuelven irregulares con el estrés crónico. Cada estilo también le enseña a respirar más profundamente y a vivir en el presente.

“Las técnicas como la meditación, las técnicas de visualización y la terapia musical o de arte son buenas para la mente, el cuerpo y el espíritu, y ayudan a los pacientes a afrontar la enfermedad”, dice Hodul. “En resumidas cuentas, usted realmente tiene que ayudar a su cuerpo para que pueda luchar de la mejor forma contra la enfermedad”.


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