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La elección de la quimioterapia más potente para el cáncer de páncreas

La elección de la quimioterapia más potente para el cáncer de páncreas

• La distensión abdominal y el dolor conducen al descubrimiento de un tumor
• Tres opciones de quimioterapia; elección de FOLFIRINOX
• La quimio deja de funcionar; aparecen nódulos en los pulmones
• Cambio a otra combinación de quimioterapia
• Posible uso de Lynparza para los nódulos en los pulmones

Durante varios meses sentí distensión y un dolor sordo en la parte baja del abdomen. Muchas veces tomaba Mylanta después de comer. Nunca me imaginé que estaba a punto de comenzar la experiencia de tener cáncer.

Luego de una consulta de rutina mi ginecólogo me dijo que tomara probióticos para ver si ayudaba con la distensión y el dolor. Como no ayudó, fui a ver a mi médico de cabecera, quien descubrió la razón del dolor y la distensión ese mismo día. El 31 de octubre de 2016 me hicieron una ecografía y una tomografía computarizada. Me informaron que tenía una masa de alrededor de 4 x 3 cm en la cola del páncreas.

Luego fui hasta Charlottesville para hacerme una resonancia magnética (RM) en University of Virginia. Pocas semanas después, me hicieron una endoscopia en la que, por lo que entiendo, bajaron por mi garganta y tomaron una muestra del tumor en el páncreas. En el momento de la RM también me informaron que había algunas manchas en el hígado casi indetectables. En noviembre de 2016 me diagnosticaron cáncer de páncreas inoperable en estadio IV.

Cómo elegir un tratamiento

Como mi cáncer no se podía operar por la ubicación del tumor (en la cola del páncreas, cerca de la arteria), me dijeron que debía ver a un oncólogo. Oí que una oncóloga de mi ciudad, Lynchburg, Virginia, era “buena” por lo que visité a la Dra. Kathleen Paul en el Centra Alan B. Pearson Regional Cancer Center. Después de mi consulta con la Dra. Paul, decidí comenzar a buscar información sobre los siguientes pasos. Me dijo que mi salud era muy buena y que tenía una buena probabilidad con la quimio si optaba por hacerla. Sugirió tres opciones diferentes de quimioterapia. Al principio estuve a punto de decidir no hacerme quimioterapia porque había oído cosas muy negativas sobre el cáncer de páncreas y el resultado. Pero tras considerar las opciones y la calidad de vida que quería mantener, elegí el tratamiento con FOLFIRINOX, la quimioterapia más potente y más tóxica de todas las sugeridas.

En abril de 2017 fui a Johns Hopkins en Baltimore, Maryland, para una segunda opinión. Me reuní con el “consejo de tumores”, donde los médicos eran muy serviciales y expertos. Me dijeron que para este estadio, ubicación del tumor y tipo de células, el mejor tratamiento que podía recibir era FOLFIRINOX, siempre que pudiera soportar los efectos secundarios.

Para el tratamiento, debía usar una bomba durante dos días, luego regresar a la clínica para que me la quitaran y me pusieran una inyección de Neulasta. Los efectos secundarios de FOLFIRINOX fueron durísimos. Cuando me quitaron la bomba tomé Claritin por cinco días para contrarrestar los efectos secundarios de Neulasta. Debido a la quimio tuve náuseas, pero no vómitos, y al tercer día un terrible ataque de diarrea con fuerte dolor en el vientre. Tomaba dos pastillas de Imodium para detener la diarrea. Alrededor del sexto día comencé a sentirme mejor, pero aún estaba muy cansada.

Descubrí que la deshidratación realmente me estaba afectando, así que dos veces después del tratamiento con quimio regresé a la clínica para recibir un litro de líquido, lo que de verdad me ayudó. Por unos días después del tratamiento, el sabor de los alimentos y el agua no me resultaba para nada apetecible, por lo que los dos litros de líquido me ayudaron con eso también. Además tenía “quimioconfusión” (torpeza mezclada con náuseas y cansancio extremo), un efecto del tratamiento. Me dio neuropatía en los pies, los dedos de los pies y los tobillos, que aún persiste. Perdí muy poco cabello, por lo que nunca tuve que usar peluca. En términos generales, si mantengo hábitos de alimentación saludables y tomo Creon tres veces al día, no siento dolor ni tengo trastornos digestivos.

Realmente, a excepción de los horribles efectos secundarios del FOLFIRINOX, mi calidad de vida fue mejor de lo esperado. En varias ocasiones, cuando mi recuento de plaquetas no era lo suficientemente alto, no me hicieron el tratamiento de inmediato, y eso también ayudó con mi calidad de vida.

El tratamiento también afectó mi estado emocional. En 2017, tras unos meses de quimio, comencé a sentir mucha tristeza, lloraba mucho y me sentía débil. Mi doctora me recetó Lexapro y eso marcó una gran diferencia en todo lo que hago. También tomo Ativan todas las noches para relajarme y dormir bien.

Ocurrió otro cambio en mi vida. Yo era cantante profesional; tengo un título universitario en música y me he dedicado a la profesión desde que me gradué. La música es mi pasión y ha sido mi sustento. Adoro cantar lied y música sacra. Pero dejé de cantar de forma profesional hace dos años. Mi oncóloga me alentó a que continuara; pero cantar, como los deportes, consume toda la energía y la emoción del cuerpo. Debido a los efectos secundarios de la quimio, cantar como lo hacía antes ya no es una opción para mí. Lo cierto es que no lo extraño porque durante mucho tiempo canté como realmente quería.

¿Debería cambiar mi plan?

Después de aproximadamente un año de recibir tratamiento con FOLFIRINOX, el tumor se había reducido y el nivel del marcador tumoral era muy bajo. Regresé a Johns Hopkins para conocer las sugerencias de los médicos. Me dijeron que existía una buena “probabilidad” de que me beneficiara de una cirugía para extirpar el tumor. Para ese entonces, no había ningún rastro de cáncer en el hígado ni en ningún otro lugar. Sin embargo, se trataría de una “cirugía de ensayo”, y antes de la cirugía me haría varias rondas de radioterapia intensa en una máquina especial diseñada para reducir el tumor un poco más. Después de eso me operarían. Pero los doctores seguían refiriéndose a la cirugía como un “ensayo”.

Tenía 76 años en ese entonces; Johns Hopkins queda a cinco o seis horas de casa en automóvil. A lo largo de toda esta experiencia he sentido que mi prioridad es la calidad de vida, no experimentar con mi cuerpo. He tenido más que suficientes cirugías en mi vida, y pensar en esta operación como un “ensayo” no era lo que deseaba. La cirugía no estaba en mi lista de las actividades que quería hacer antes de morir. Por eso decidí no operarme, y sigo aquí para contar la historia.

Hora de cambiar los tratamientos

Aguanté esta quimioterapia casi dos años. Pero en agosto de 2018 me informaron que la quimioterapia ya no tenía efecto sobre el tumor. El cáncer de páncreas se diseminó a los pulmones en forma de nódulos diminutos. Me sometí a pruebas genómicas del tumor y hallaron las siguientes mutaciones: MSI estable, PDL1 0%, mutación de BRCA2, mutación de KRAS y mutación de TP53.

La Dra. Paul me sometió a otra combinación de quimio con Gemzar y Abraxane. No toleré la combinación muy bien así que eliminó el Abraxane. Continúo padeciendo efectos secundarios, y esta vez he perdido el cabello.

Si el tratamiento actual no da buenos resultados, a la Dra. Paul le gustaría probar una pastilla llamada Lynparza. Igual producirá efectos secundarios que toleraré o no. Solo el tiempo lo dirá. Pero por el momento la quimioterapia está funcionando y los tumores se están reduciendo.

Miriam falleció de cáncer de páncreas 10 meses después de compartir su historia. Estaba enfocada en la calidad de vida y cómo pasar el tiempo que le quedaba con su querida familia. Ofrecemos nuestro más sincero pésame y admiración por sus elecciones.  


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