Historias de sobrevivientes
3 agosto, 2026 • 5 Min
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Algún día, sobrevivir será lo normal

Susan Ganis

a black and white photo of a family of five, three men in the center and two women--one on either side of the men
  • La pancreatitis aguda llevó al diagnóstico
  • Sobreviví al cáncer de mama 10 años antes del diagnóstico
  • Cirugía de Whipple y quimio durante la pandemia de COVID-19
  • Otros sobrevivientes me dieron esperanza
  • Soy defensora de pacientes

En el otoño de 2020, el peor momento de la pandemia de COVID-19, me di cuenta de que tenía pendiente un examen físico.

De pasada, les había comentado a unos amigos que sentía el estómago “raro”, pero pensaba que se debía al reflujo de ácido. No era nada dramático.

Nada dramático hasta que…

Mis análisis de sangre mostraron niveles extremadamente altos de enzimas hepáticas, y mi médica estaba decidida a averiguar qué estaba pasando. Yo estaba convencida de que tenía un cálculo renal o biliar. La doctora ordenó una tomografía computarizada del abdomen; salió normal, pero ella no se conformó con eso. Insistió en que me hiciera una resonancia magnética.

Mientras esperaba la aprobación del seguro, una noche me despertó un dolor abdominal insoportable. De inmediato llamé a la médica; aunque protesté, ella insistió en que fuera a la sala de emergencias. Era el 15 de noviembre de 2020, en plena pandemia de COVID-19. Me daba miedo entrar sola a un hospital.

Sola en la sala de emergencias

El médico de Emergencias de inmediato me administró morfina y me hizo varias pruebas. Me dijo que los análisis de sangre mostraban que tenía pancreatitis aguda. Me quedé en shock… ¿Cómo podía padecer pancreatitis?

Entonces comenzó a hacerme preguntas sobre mi familia. ¿Estaba casada? ¿Tenía hijos? Pensé que simplemente estaba siendo amable. Cuando sugirió que llamáramos a mi familia, sentí que se me paraba el corazón. ¿Por qué había que llamarlos?

Los estudios mostraban una masa en el páncreas que bloqueaba el conducto biliar, lo que causaba la infección. Me aterraba preguntar el significado de eso. ¿Me estaba diciendo que creía que tenía cáncer de páncreas? Se lo pregunté. Con voz baja, me dijo que sí, que era muy probable.

Ayúdeme a encontrar un experto en cáncer de páncreas cerca de donde vivo.

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Estaba sola en un cubículo de Emergencias. Entré en estado de shock. Lloré. Tenía 59 años y estaba segura de que mi vida había terminado.

Manos a la obra

Me internaron en el hospital y hubo que esperar varios días a que la pancreatitis mejorara antes de que pudieran hacerme una biopsia. La biopsia confirmó el diagnóstico: cáncer de páncreas. Nunca había conocido a nadie con cáncer de páncreas que hubiera sobrevivido. Contárselo a mi familia y amigos fue una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida.

Pero mi familia y yo nos pusimos manos a la obra de inmediato. En cuestión de días, ya teníamos citas con tres de los mejores especialistas en cáncer de páncreas de la ciudad de Nueva York. Elegí a mi equipo en el Columbia/NewYork-Presbyterian Pancreas Center y tuve la suerte de que el Dr. John Chabot me hiciera la operación de Whipple apenas dos semanas después.

El Dr. Chabot era brillante y optimista. Su seguridad me ayudó a afrontar los días más difíciles. La recuperación no fue fácil, pero seguí adelante. El apoyo de mis amigos y mi familia significó muchísimo para mí. También me puse en contacto con otros pacientes con cáncer de páncreas que estaban más avanzados en sus tratamientos y evolucionaban bien. Hablar con sobrevivientes me dio esperanza cuando más la necesitaba.

Quimio durante COVID-19

Después de una recuperación de diez semanas, y mientras esperaba recibir mi primera vacuna contra COVID-19, comencé un régimen agotador de seis meses de FOLFIRINOX bajo la atención de mi excelente oncólogo, el Dr. Gulam Manji, también de Columbia. El Dr. Manji y su equipo me trataron con esperanza y compasión. Recuerdo estar sentada en el sillón de quimio justo antes de mi primer tratamiento, sola durante la pandemia de COVID-19, sin saber qué esperar y sintiendo mucho miedo… Había sobrevivido al cáncer de mama y a la quimio en 2009, pero esto parecía completamente diferente. Esta vez todo era mucho más incierto y desconocido.

Mi primer tratamiento me provocó una colitis grave que me mandó de vuelta al hospital por cinco días. Tuve que hacer una pausa de un mes en la quimioterapia. Más tarde me enteré de que tenía una sensibilidad poco común a uno de los medicamentos, por lo que me modificaron el tratamiento.

Actitud positiva

Los siguientes seis meses fueron difíciles, muy difíciles, pero mantuve una actitud positiva. Me mantuve lo más activa posible los días que tenía suficientes fuerzas, aun en plena pandemia de COVID-19. Cada tratamiento hacía la cuenta regresiva. Mantuve la mirada sobre mi objetivo: volver a mi vida. Para ese entonces, las restricciones por COVID-19 también comenzaban a relajarse.

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Cuando terminé la quimioterapia en julio de 2021, tocar la campana fue un momento de pura celebración. Hice una fiesta para celebrar la vida y hasta viajé a Italia. Estaba recuperando mi futuro.

Un salto a 2025

El pasado noviembre llegué al hito de los cinco años, y mi cuerpo sigue sin mostrar signos de cáncer. Cinco años es un hito muy importante en el mundo del cáncer de páncreas, y no lo doy por sentado. La pancreatitis aguda y la perseverancia de mi médica de cabecera realmente me salvaron la vida.

Hace unos años conocí Let’s Win. Su misión de ayudar a cada paciente a transitar este proceso me hizo una profunda impresión. Supe que quería devolver el favor y ayudar como me ayudaron a mí. Hoy me enorgullece ser defensora de pacientes y formar parte de la comunidad de Let’s Win. Este año tuve el honor de ser reconocida en el evento benéfico de Let’s Win, un momento que fue muy aleccionador y profundamente significativo para mí.

Hay avances reales en el cáncer de páncreas: en la investigación, el tratamiento y la detección temprana. Sobrevivir es posible. Yo soy la prueba viviente. Debemos seguir avanzando para que, durante nuestra vida, sobrevivir al cáncer de páncreas deje de ser la excepción y se convierta en la norma.

Mire el video “Los pequeños momentos son los que nos llenan de alegría” donde Susan nos cuenta su historia.