Historias de sobrevivientes
26 febrero, 2026 • 2 Min
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Un caso atípico de inmunoterapia

Aurora A. Saulo

Three women, one in a green dress, the center one in a red top, and the right one in an orange and red printed dress.
  • La cirugía pasó a ser exploratoria
  • La primera quimioterapia dejó de ser eficaz
  • De quimioterapia a inmunoterapia

En septiembre de 2023 me diagnosticaron adenocarcinoma de páncreas.

Primero me operaron para extirpar el enorme tumor de aproximadamente el tamaño de una lata de SPAM. Aunque no había metástasis y los órganos cercanos parecían estar bien, no pudieron extirpar el tumor. Por eso la cirugía se convirtió en un procedimiento exploratorio.

Luego comencé quimioterapia con FOLFIRINOX. Después de 20 ciclos, dejó de ser eficaz y la suspendieron. Me dieron opciones de otros tratamientos y elegí inmunoterapia con KEYTRUDA (pembrolizumab), que comencé a recibir el 11 de septiembre de 2024. Me administraban el tratamiento cada tres semanas en el Dr. James T. Kakuda Cancer Center del Pali Momi Medical Center en Hawái, bajo el cuidado de la Dra. Elizabeth Nakasone. Para enero de 2025, ya había recibido siete infusiones y cinco semanas de radioterapia diaria.

De Hawái a las Filipinas

Para diciembre de 2024, había perdido 30 libras (13.6 kilos) y ya no podía cuidarme sola.  Acepté la propuesta de mi hermana de mudarme a Filipinas para poder tener un cuidador a tiempo completo. Afortunadamente pude continuar el mismo tratamiento cada tres semanas en The Medical City Ortigas, en Pasig, Gran Manila, bajo el cuidado de la Dra. Marina A. Chua-Tan.

Ayúdeme a encontrar un experto en cáncer de páncreas cerca de donde vivo.

Conozca más

Recibí mi infusión número 18 de KEYTRUDA el 11 de febrero de 2026. Hace poco me enteré de que los enfermos de cáncer de páncreas han tenido poco éxito con la inmunoterapia con Keytruda. Sin embargo, ese no ha sido mi caso. Me considero un caso atípico porque mi organismo está respondiendo bien a los tratamientos. Además, tengo muchos amigos y familiares que siempre rezan por mí. ¡Las oraciones sí funcionan!

Lento pero seguro

Ahora peso alrededor de 100 libras (más de 45 kilos) y puedo caminar sin necesidad de una silla de ruedas, aunque a veces la llevo por si acaso. En octubre de 2025 reanudé mi vida social, y en enero de 2026 hasta asistí por primera vez a la reunión de exalumnos de mi secundaria. Sigo teniendo un cuidador a tiempo completo; mi meta es volver a practicar baile de salón, que tuve que dejar cuando recibí el diagnóstico.

Un caso atípico, sí, pero lleno de bendiciones.