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El estudio GENERATE apunta a mejorar las pruebas genéticas y la prevención del cáncer de páncreas

El estudio GENERATE apunta a mejorar las pruebas genéticas y la prevención del cáncer de páncreas
Mientras que las pruebas genéticas no estaban en el radar de casi nadie hace una década, quedó claro que, posiblemente, pueden tener un rol importante en la prevención y detección temprana del cáncer de páncreas.

Según varios estudios publicados solo en el último año, la Red Nacional Integral contra el Cáncer (National Comprehensive Cancer Network, NCCN) ahora recomienda que todos los pacientes con cáncer de páncreas, sin importar los antecedentes familiares, se realicen pruebas genéticas para una serie de mutaciones hereditarias que pueden aumentar el riesgo de una persona de padecer la enfermedad.

Con una incidencia del cáncer de páncreas en aumento, pero con la mediana del índice de supervivencia de cinco años que todavía ronda el 9 por ciento, es extremadamente necesario contar con formas de detectar la enfermedad más temprano. Es por esta razón que los investigadores están entusiasmados con un nuevo estudio de interceptación llamado GENERATE, que significa educación, genética, evaluación de riesgo y “testing” o pruebas que en inglés forman la palabra GENERATE. El objetivo principal del estudio es mejorar las pruebas genéticas y la prevención del cáncer en los familiares de los pacientes con cáncer de páncreas que tienen mutaciones hereditarias.

Pruebas genéticas y educación

El estudio también medirá cómo los diferentes métodos de educación genética aumentan el índice de pruebas genéticas en estas familias, que es un primer paso importante para este estudio, explica la investigadora principal y experta en genética y la prevención del cáncer la Dra. Sapna Syngal del Instituto de Cáncer Dana-Farber en Boston. Es un estudio ambicioso. Los investigadores esperan inscribir un máximo de 1000 participantes a nivel nacional. Los centro colaboradores incluyen Dana-Farber, MD Anderson Cancer Center (Houston), Johns Hopkins (Baltimore), UC San Diego Health, Mayo Clinic (Rochester, Minnesota) y Weill Cornell Medicine (Nueva York).

El estudio se realiza en los hogares de las personas a través de Internet y una muestra de saliva que se envía por correo postal para la prueba. Si el participante así lo quiere, se puede omitir la sesión genética en persona antes de hacerse las pruebas genéticas. Además, todos los participantes recibirán información sobre asesoría genética local y servicios de apoyo. Las pruebas genéticas son gratuitas.

“Creo que las personas están entusiasmadas con este estudio porque es muy original”, dice Syngal, que se desempeña como Directora de Investigación del Centro para la prevención y genética del cáncer y Directora de los programas de Prevención y genética del cáncer gastrointestinal en Dana-Farber. “Este es un estudio de interceptación. Se puede decir que actuaremos como si fuéramos un mariscal de campo y no importará si la persona vive en Nueva York o Nebraska”.

De hecho, en estudios de interceptación, los investigadores quieren detectar la enfermedad o “interceptarla” antes de que las células que son sospechosas en realidad se vuelvan malignas y se diseminen sin control. Uno de los mejores ejemplos de esta idea de “interceptación” en la práctica, y disponible para el público general, no solo para las personas que tienen riesgo más alto, es el uso de la colonoscopia para detectar y extirpar pólipos precancerosos antes de que se conviertan en cáncer de colon.

“En nuestro estudio, una vez que tenemos el balón, o en este caso los resultados de las pruebas de nuestros participantes, podemos orientar a los familiares para realizar seguimiento”, observa Syngal. “Y aprenderemos más sobre lo que las personas piensan sobre las pruebas genéticas o sobre no hacerse las pruebas. Este estudio está diseñado en su totalidad para facilitar la participación”.

Pruebas en cascada para los genes de susceptibilidad

El cáncer de páncreas es notoriamente difícil. Primero, es relativamente poco frecuente, y actualmente no hay una prueba de detección poblacional disponible. Sin embargo, realizar pruebas de detección en las personas con alto riesgo, incluso en aquellas con antecedentes familiares sólidos de la enfermedad o una mutación hereditaria, es más viable y potencialmente eficaz, dice Syngal. “Básicamente, lo que estamos haciendo en este estudio es realizar pruebas en cascada”, explica. “Aproximadamente, uno en 10 pacientes con cáncer de páncreas es portador de un gen de susceptibilidad. Y ese gen se puede transmitir a la descendencia en las familias. Con las pruebas en cascada, podemos identificar la mutación en el paciente y luego en los familiares”. Los participantes pueden beneficiarse al conocer su riesgo y se puede diseñar planes para hacer seguimientos de detección frecuentes, agrega.

Sin embargo, las pruebas en cascada pueden ser difíciles en la práctica clínica. “Primero, las personas realmente no entienden la importancia de las pruebas de la línea germinal y cómo la identificación de ciertos genes puede beneficiarles en términos de prevención o detección más temprana”, dice Syngal. “Las dinámicas familiares también juegan un rol, además, los familiares pueden vivir en varios estados diferentes, distribuidos en todo el país”. Otro problema es el miedo, porque las personas simplemente no quieren conocer el riesgo que tienen de padecer una enfermedad. El acceso a las pruebas y la asesoría genéticas también pueden ser un problema, en particular en áreas pequeñas o rurales. “Debemos averiguar más sobre las barreras que las personas tienen para realizarse las pruebas”, agrega Syngal. “Y entonces tenemos que encontrar formas de superar esas barreras”.

Un diseño de estudio único

De hecho, el estudio GENERATE está diseñado para ayudar a los investigadores a obtener más información acerca de cómo los individuos quieren recibir información y realizar el seguimiento. A partir de esos datos, se espera diseñar programas futuros que satisfagan mejor esas necesidades.

Los 1000 participantes de GENERATE representarán alrededor de 200 familias que tienen una variante germinal patógena en estos genes: APC, ATM, BRCA1, BRCA2, CDKN2A, EPCAM, MLH1, MSH2, MSH6, PALB2, PMS2, STK11 y TP53. Los participantes se inscribirán de forma remota a través del sitio web del estudio (www.generatestudy.org) y serán asignados de manera aleatoria a dos métodos diferentes de pruebas en cascada. Los participantes del estudio del Grupo 1 recibirán educación genética antes de las pruebas mediante un video pregrabado y una sesión interactiva en vivo con un asesor genético en una plataforma de telemedicina virtual. El paso siguiente será realizar las pruebas genéticas de la línea germinal. Los participantes del estudio del Grupo 2 realizarán las pruebas de la línea germinal sin recibir la educación genética antes de las pruebas. Los resultados de las pruebas genéticas serán provistos al personal del estudio y directamente a los participantes del estudio del Grupo 1 y del Grupo 2. Ambos grupos tendrán la opción de buscar asesoría genética telefónica adicional.

Es importante observar que aunque todas las personas inscriptas en el estudio tendrán la opción de realizarse las pruebas genéticas, los participantes no tienen que continuar con las pruebas si no lo desean una vez que completen la educación inicial. “Esto es importante porque queremos saber por qué una persona elegiría no seguir adelante con las pruebas”, dice Syngal. “Queremos entender lo que las personas piensan porque podrían haber otras razones además del miedo”.

Para reunir los requisitos, los participantes deben tener un pariente consanguíneo que tenga o haya tenido cáncer de páncreas causado por una de estas mutaciones hereditarias en un gen, identificada a través de pruebas genéticas. Los participantes deben poder brindar informes de pruebas genéticas de los familiares que tienen la mutación genética. Además, no deben haber tenido cáncer de páncreas ni pruebas o asesoría genética previas para el riesgo de cáncer antes de la participación en el estudio, entre otros requerimientos de elegibilidad.

“Se pensó mucho sobre el diseño de este estudio y en cómo vamos a comunicar de la mejor forma los detalles de las pruebas genéticas”, agrega, y dice que alrededor del 90 por ciento de las personas que tienen una mutación genética no padecerán cáncer de páncreas, con alguna variabilidad según qué mutaciones tenga la familia.

Con los avances que se están realizando en cuanto al tratamiento, conocer el riesgo genético tendrá un rol cada vez más importante. “En la actualidad, sabemos que los pacientes con cáncer de páncreas con una mutación en BRCA reaccionan bien a los inhibidores de PARP”, señala Syngal. “A medida que continúe la investigación, vamos a aprender más sobre otros agentes nuevos que funcionarán mejor en los pacientes con otras mutaciones”.

Pero Syngal también hace hincapié en la posibilidad real de prevención en el futuro. “Siempre hablamos sobre la detección más temprana y por supuesto eso es esencial, en particular en el caso de una enfermedad como el cáncer de páncreas”, dice. “Pero no olvidemos la prevención, literalmente prevenir la aparición del cáncer de páncreas. Todo el tiempo, estamos aprendiendo cada vez más sobre la aparición del cáncer de páncreas y realmente creo que la prevención será posible”.

Pancreatic Cancer Collective, una colaboración entre Lustgarten Foundation y Stand Up To Cancer, brinda el financiamiento para este estudio. Para obtener más información, visite el sitio web de GENERATE o ClinicalTrials.gov.


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