Alimentación
20 febrero, 2026 • 5 Min
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Cuando comer no da suficientes nutrientes

Dietitian Peter Adintori, a smiling young man in a gray shirt and dark jacket with very short hair shown from the shoulders up.

El cáncer de páncreas a menudo afecta la digestión.

Incluso si hace todo bien ―‍comer alimentos con alto contenido de nutrientes, priorizar la proteína, controlar la fibra y la grasa, y tomar enzimas pancreáticas―‍ puede seguir perdiendo peso. En muchos casos el problema no es lo que come, sino lo que el organismo absorbe.

“Según dónde esté el cáncer, los alimentos pueden pasar por el tubo digestivo demasiado rápido o sin suficientes enzimas para su digestión y absorción”, explica Peter Adintori, M.S., R.D.-A.P., C.S.O., C.D.N., C.N.S.C., dietista especializado en oncología para pacientes ambulatorios en Mount Sinai Queens Cancer (Astoria, Nueva York).

El papel del páncreas en la digestión

El páncreas desempeña un papel fundamental en la digestión, ya que produce las enzimas necesarias para descomponer los alimentos en nutrientes que se pueden absorber. Lamentablemente, el cáncer de páncreas muchas veces interfiere con la producción o el transporte de estas enzimas.

“La cabeza del páncreas desemboca en el duodeno, donde comienza gran parte de la digestión”, explica Adintori. “Los tumores en la cabeza del páncreas suelen afectar mucho el control del azúcar en la sangre, el apetito y la digestión en general”. 

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Cuando las enzimas no están disponibles en el lugar adecuado en el momento oportuno, las grasas pasan por el tubo digestivo sin digerirse, se pierden calorías en las heces, no se absorben vitaminas esenciales y la pérdida de peso continúa a pesar de una ingesta adecuada. El resultado final es la insuficiencia pancreática exocrina, una afección común que a menudo no se trata. 

Señales de que la digestión necesita ayuda.

La insuficiencia pancreática exocrina no siempre es evidente, así que es fácil no detectarla. Pero cuando la digestión está afectada, hay señales claras:

  • Heces grasosas, aceitosas o que flotan
  • Diarrea persistente
  • Gases y cólicos después de comer
  • Sensación de que se llena rápidamente
  • Pérdida de peso continua sin causa aparente

“Si come regularmente pero sigue perdiendo peso, hay que mirar más allá de la ingesta y empezar a evaluar la absorción”, explica Adintori. 

Por qué los nutrientes no se aprovechan, y qué hacer al respecto

Resolver la absorción inadecuada requiere un enfoque práctico, bocado a bocado, para tratar cuatro problemas digestivos clave:

  1. Enzimas pancreáticas insuficientes: Para la mayoría de los pacientes con insuficiencia pancreática exocrina, la primera línea de tratamiento es la reposición de enzimas pancreáticas, cuyo objetivo es suministrar las enzimas que el páncreas ha dejado de proveer.
    La solución: “Consulte con su médico o un dietista registrado para encontrar la dosis adecuada”, recomienda Adintori. En general las enzimas se toman al comienzo de cada comida y refrigerio, y la dosis debe ajustarse según la comida. La eficacia de las enzimas depende del contenido de grasa de la comida. Las comidas con mayor contenido graso requieren más enzimas o una dosis más alta de lipasa, la enzima que ayuda a digerir las grasas.
  2. Evacuación gástrica rápida: En algunos enfermos de cáncer de páncreas, los alimentos pasan por el estómago y tubo digestivo demasiado rápido. El resultado puede ser diarrea, debilidad y mayor pérdida de peso. 
    La solución: Comer porciones más pequeñas y más frecuentes y modificar la composición de los alimentos puede ralentizar la digestión y mejorar la absorción de nutrientes. Combinar los carbohidratos con proteínas o grasas, y reducir los azúcares concentrados puede ayudar a enlentecer la digestión. El proveedor de atención médica también puede recomendar medicamentos para regular la motilidad intestinal. Los alimentos con alto contenido de fibra soluble también hacen que los alimentos se desplacen más despacio.
  3. Diarrea por ácidos biliares: Cuando los alimentos se desplazan demasiado rápido por el intestino, los ácidos biliares pueden llegar al recto en concentraciones más altas, irritar el intestino y causar diarrea aunque las enzimas funcionen correctamente. La diarrea por ácidos biliares se sospecha si siente una sensación de ardor durante la evacuación intestinal.
    La solución: Ciertos medicamentos, como la colestiramina o el colesevelam, se ligan a los ácidos biliares excesivos y reducen los síntomas. Los problemas con los ácidos biliares pueden tratarse si se diagnostican correctamente.
  4. Equilibrio entre grasa y fibra: La grasa aporta muchas calorías, lo que puede ayudar a mantener el peso, pero también es el macronutriente más difícil de absorber sin las enzimas adecuadas. Demasiada fibra también puede ser problemática, ya que puede provocar sensación de llenura, gases y náuseas.
    La solución: Esta es una situación compleja que requiere la orientación de un especialista, no restricciones ni indicaciones generales. En algunos casos la solución es sencilla: hacer ajustes la reposición de enzimas. En otros casos los médicos diseñan un tratamiento personalizado.

Un enfoque práctico y suave para la alimentación

Consumir alimentos nutritivos es fundamental cuando se tiene cáncer de páncreas. En lugar de seguir reglas rígidas o dietas de eliminación, Adintori practica lo que se conoce como “nutrición suave”.

“En este enfoque abordamos primero lo que es más estresante y complicado respecto a comer”, explica. “Cuando la comida se asocia con el miedo ―miedo a los síntomas, miedo a la pérdida de peso, miedo de hacer algo mal― puede generar connotaciones psicológicas negativas que hacen que comer sea aún más difícil”.

La nutrición suave mueve el enfoque desde perfección a progreso mediante estrategias sencillas:

  • Comer comidas pequeñas y frecuentes en vez de pocas comidas abundantes.
  • Priorizar los alimentos ricos en proteínas y calorías. Aunque tenga poco apetito, coma comidas y refrigerios que aporten tanto proteínas como calorías.
  • Tome las enzimas pancreáticas de la forma indicada: con cada comida y refrigerio. Si los síntomas no mejoran, hable con un dietista registrado o con su oncólogo para ver si se puede ajustar la dosis.
  • Lleve un registro sencillo de sus comidas, el momento en que toma las enzimas y sus hábitos digestivos; esto ayuda al equipo de atención a identificar patrones y hacer ajustes.
  • Considere usar medicamentos. Los fijadores de ácidos biliares y los medicamentos que modifican la motilidad intestinal pueden hacer una gran diferencia si tiene síntomas gastrointestinales molestos.

El cáncer de páncreas cambia la digestión. Pero con las estrategias adecuadas, los pacientes pueden mejorar la absorción de nutrientes, estabilizar su peso y sentirse mejor.

“La nutrición no se trata solo de comer más”, indica Adintori. “También se trata de que lo que come se convierta en combustible para el organismo”.

Cuando la absorción mejora, la energía suele mejorar también, y eso puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida durante el tratamiento.