Investigación
7 agosto, 2026 • 5 Min
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El riesgo de tener el conducto pancreático dilatado

Researcher Mimi Canto with dark hair and a light brown shirt on a blue-gray background

Los investigadores de Johns Hopkins Medicine identificaron un factor de riesgo, previamente desconocido, para cáncer de páncreas en personas con alto riesgo.

Un estudio publicado en Gastro Hep Advances en noviembre de 2025 mostró que una dilatación (ensanchamiento) leve del conducto pancreático principal es un signo de advertencia temprana importante de cáncer de páncreas en personas con mayor riesgo de padecer la enfermedad. Esta dilatación preocupante ocurre cuando no hay masas ni lesiones visibles.

Según este informe, realizado por investigadores de The Sol Goldman Pancreatic Cancer Research Center (Johns Hopkins Medicine, en Baltimore, Maryland), los pacientes que tenían un conducto pancreático dilatado, sin lesión, tenían una probabilidad del 16 % de padecer cáncer en un plazo de cinco años y una probabilidad 2.6 veces mayor de que la enfermedad progresara.

El estudio, financiado en parte por los Institutos Nacionales de la Salud (National Institutes of Health), es parte del ensayo clínico CAPS5, un estudio de cohortes prospectivo a largo plazo en curso de personas con alto riesgo y predisposición familiar o genética a cáncer de páncreas, explica la investigadora, Mimi Canto, M.D., M.H.S., profesora de Medicina y Oncología de Johns Hopkins University School of Medicine.

Vigilancia de pacientes con alto riesgo

El International Cancer of the Pancreas Screening (CAPS) Consortium, la American Society for Gastrointestinal Endoscopy y la National Comprehensive Cancer Network recomiendan la vigilancia de las personas con alto riesgo. Esto incluye a personas con varios familiares consanguíneos de primer grado que tuvieron cáncer de páncreas, así como a aquellas a quienes se les identificó una predisposición genética mediante pruebas genéticas. 

“En nuestro programa de vigilancia de cáncer de páncreas detectamos anomalías que pueden o no ser motivo de preocupación por el posible desarrollo inminente de cáncer de páncreas”, explica Canto. “Una de estas anomalías es una dilatación leve del conducto pancreático principal sin aparente estenosis o masa causante de obstrucción”. Es una situación difícil, agrega, porque existe la posibilidad de “no detectar un cáncer oculto [cancer that has spread from an unknown source]en un paciente con alto riesgo y predisposición genética, o, por otro lado, a recomendar una cirugía innecesaria”.

¿Cómo puedo encontrar ensayos clínicos?

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“Estamos identificando la dilatación del conducto pancreático como un signo temprano de cáncer de páncreas en personas con alto riesgo, aunque no haya una masa visible”, indica Canto. “Este hallazgo podría contribuir a una mayor supervivencia si el cáncer se detecta en un estadio temprano”.

El dato no sorprendió a los investigadores, pero era necesario demostrar lo que sospechaban. “En 2018 publicamos un artículo que mostraba que esta anomalía está asociada con progresión del cáncer, pero en ese momento no era un hallazgo significativo de manera independiente”, afirma. “El estudio actual es un análisis más sólido de un gran número de pacientes a quienes se les realizaron resonancias magnéticas (RM) y ecografías endoscópicas (EUS) de manera periódica durante un tiempo prolongado”.

Sobre el estudio

El equipo de Johns Hopkins Medicine evaluó los resultados de una cohorte del estudio CAPS de 641 personas con alto riesgo. Durante la vigilancia de rutina con ecografía endoscópica y resonancia magnética, los investigadores midieron el conducto pancreático de los participantes y descubrieron que en los pacientes con un conducto de más de 4 milímetros de diámetro, aumentaba la probabilidad de tener displasia de alto grado o cáncer. Además, los participantes con conducto pancreático dilatado tenían una mayor probabilidad de presentar cáncer en un estadio temprano.

De los 641 participantes evaluados, 97 presentaron dilatación sin evidencia de masa causante de obstrucción; a 10 de ellos se les diagnosticó progresión tumoral en una mediana de dos años después de la detección inicial de la dilatación. La probabilidad acumulada de cáncer de páncreas cuando había una dilatación inicial del conducto era del 16 % a los cinco años y del 26 % a los 10 años. Los participantes tenían 2.6 veces más probabilidad de recibir un diagnóstico de cáncer, especialmente los que presentaron más de tres quistes pancreáticos durante la vigilancia. 

“Al identificar este factor de riesgo de manera temprana, pudimos intervenir con mayor rapidez”, explica Canto. “La intervención consistiría en operar o hacer estudios de imágenes con mucha mayor frecuencia. Fue sorprendente que, incluso con la mejor tecnología de diagnóstico por imágenes, un tumor de páncreas puede no ser visible aunque esté causando cambios estructurales en la glándula. Tenemos la oportunidad de mejorar”.

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Canto señala que la dilatación del conducto pancreático como signo de advertencia temprana podría ser un hallazgo valioso cuando se utiliza junto con otros estudios de diagnóstico por imágenes, como la tomografía computarizada realizada por afecciones no relacionadas, como cálculos renales o dolor abdominal.

Vale la pena señalar que la dilatación del conducto pancreático no es un signo específico, y se puede deber a diversos factores, por ejemplo pancreatitis crónica, cirugía previa, traumatismo abdominal, cálculo en el conducto pancreático o una anomalía congénita llamada páncreas dividido, señala. Pero “la dilatación es una señal de alarma[in high-risk patients]”, agrega. “Los proveedores deben tener presente que es algo que debe atenderse de inmediato. La dilatación asociada con progresión del cáncer en nuestros pacientes de alto riesgo puede ser leve y apenas perceptible. Pero la anomalía debe evaluarse como parte del perfil de riesgo general de cada persona”.

El siguiente paso es utilizar inteligencia artificial para analizar las imágenes e información clínica para hacer predicciones de riesgo más específicas y precisas. “La IA puede analizar todo el páncreas y mostrar cambios que el ojo humano no puede detectar”, señala Canto. “Es capaz de integrar características microscópicas de textura de los tejidos, combinar imágenes con datos clínicos y predecir el riesgo de una persona de presentar cáncer de páncreas antes de que sea visible”.