Fe en el tratamiento

- El dolor fantasma llevó al diagnóstico
- La quimioterapia fue difícil
- Se intentó realizar el procedimiento de Whipple
Mi diagnóstico de cáncer de páncreas llegó de una manera indirecta e inesperada.
En el otoño de 2024, sentí un dolor fantasma en la pierna que me habían amputado. El médico me pidió hacer un panel metabólico completo (CMP), una radiografía de tórax y un hemograma completo (CBC). Los médicos confirmaron que tenía septicemia en el hígado, el conducto biliar y la vesícula biliar. Además, sospechaban que tenía cáncer, pero no estaban completamente seguros.
Un largo camino hacia el diagnóstico
Me extirparon la vesícula biliar, pero eso no solucionó los problemas. Me colocaron un stent en el conducto biliar. El stent no era lo suficientemente fuerte, por lo que me hicieron otra ERCP y me colocaron un stent más resistente. Además, me realizaron más pruebas. Finalmente, el 16 de noviembre de 2024 recibí un diagnóstico oficial de adenocarcinoma de páncreas en estadio IIb.
Momentos complicados con la quimio
Me reuní con mis médicos, el Dr. Kevin Yee en el OHSU Knight Cancer Institute y la Dra. Michele Babicky en Compass Oncology (ambos en el área metropolitana de Portland). Mi tratamiento combina la quimioterapia y la cirugía. Primero, me colocaron una vía de acceso en el cuerpo. Luego, comencé seis meses de tratamiento con quimioterapia. La quimioterapia ha sido difícil. Tuve mucho dolor, el cual finalmente pudieron controlar. Uno de los medicamentos era tan agresivo para mi organismo que lo redujeron un 25 %. También perdí el cabello y estoy perdiendo las uñas de las manos y los pies.
Además, mi nivel de azúcar en sangre es muy elevado y sigue subiendo. Tengo una pierna muy hinchada, que por suerte ahora está controlada gracias a la medicación. En realidad, no me he sentido mal, más allá del dolor.
Próximos pasos
Tenía programado un procedimiento de Whipple para el 3 de noviembre de 2025. Estaba nerviosa por el Whipple. Tengo mucha fe y estoy haciendo todo lo posible para tratar mi cáncer. Esperaba que todo saliera muy bien, pero cuando comenzaron a operarme, descubrieron que el cáncer se había metastatizado al hígado, por lo que detuvieron la cirugía.
Fue un golpe devastador, pero desde entonces he aceptado la situación. Mi iglesia y mis amigos me brindan su apoyo a través de las oraciones y yo tengo una fe muy fuerte. Mis análisis de sangre siguen mejorando, y estoy coordinando, en colaboración con mis médicos, los próximos pasos a seguir, que podrían incluir participar en un ensayo clínico.
El mejor consejo
El mejor consejo que puedo dar a otras personas es que se informen sobre los efectos secundarios de su tratamiento y que sepan cuáles son las probabilidades de que su cáncer regrese. Al principio no me informaron sobre ninguna de estas cosas. Para ser honesta, tengo sentimientos encontrados sobre no haber sabido las probabilidades de que mi cáncer regresara. Nunca se me pasó por la cabeza. Cuando finalmente me lo dijeron, me sentí tan angustiada que tuve que salir del consultorio. Pero tengo esperanza y fe en que todo saldrá bien.