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Un ensayo clínico que se ajusta a mi genética

Un ensayo clínico que se ajusta a mi genética

• Cirugía de Whipple
• Quimioterapia convencional con Gemzar, pero el cáncer se propaga
• El FOLFIRINOX reduce los tumores
• Ensayo clínico con un inhibidor de PARP detiene el avance de la enfermedad

A mediados de junio de 2012, a la edad de 55 años, me diagnosticaron cáncer de páncreas.

Los síntomas que tenía antes de ir a una consulta con mi médico, el Dr. Daniel Goldin, eran leves. Primero sentí un poco de fatiga en la última semana de abril de ese año. El viaje desde mi casa en Jersey Shore hasta mi trabajo en Manhattan era muy largo, así que pensé que tal vez debía descansar más los fines de semana.

A mediados de mayo, noté que la orina era más oscura, y para el fin de semana del Día de la Recordación, sentía gastritis cada vez que comía. Ese fin de semana fue un momento decisivo. El tiempo estaba perfecto para ir a la playa, pero yo no tenía ganas de ir; estaba feliz en casa haciendo diferentes proyectos. Sabía que algo no estaba del todo bien.

Cuando llegué a Manhattan el martes por la mañana, decidí ir a ver a mi médico antes de acudir a mi trabajo en el laboratorio de investigación. Tuve suerte, ya que el Dr. Goldin pudo hacerse un espacio para verme. Le describí mis síntomas, y él me tomó las constantes vitales y me hizo un análisis de orina de rutina. Todo estaba dentro de los límites normales. Me sugirió que esperara hasta el viernes para ver si los síntomas desaparecían. Volví el viernes, y no me sentía peor ni tampoco mejor. Me hicieron análisis de sangre y acordamos vernos el lunes para conocer los resultados. Sin embargo, cuando llegué a casa el viernes a la noche, noté que el blanco de los ojos lo tenía amarillo. Me miré la parte interna de los antebrazos y noté que la piel también tenía un aspecto amarillento.

El lunes por la mañana, volví a ver al Dr. Goldin, el cual inmediatamente me consiguió una cita para una ecografía para ver si tenía cálculos biliares u otras obstrucciones en el conducto biliar. El resultado de la ecografía fue negativo, pero llamó al doctor Brian Turner, un cirujano hepatobiliar de Weill Cornell Medical Center, y programó una cita inmediata.

Finalmente, un diagnóstico

El cirujano me hizo una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica para determinar la fuente de la obstrucción. El Dr. Daniel Cherqui, jefe de cirugía del departamento, insertó una endoprótesis para dilatar el conducto biliar, lo que permitió que la bilis drenara e ingresara al intestino. Luego del procedimiento, me informó que la obstrucción se debía a una masa de células en el páncreas. La buena noticia era que reunía los requisitos para la cirugía de Whipple. El Dr. Cherqui quería operarme de inmediato debido a la agresividad de ese tipo de tumor. Acordamos que la operación podía programarse para el siguiente lunes por la mañana. Como vivo solo, necesitaba tiempo para ordenar mis asuntos personales y coordinar la ayuda posquirúrgica con familiares y amigos.

Me tomé con calma la noticia de mi diagnóstico de cáncer de páncreas en estadio IIb. Lo primero que pensé fue que mis familiares y amigos no creerían lo que les iba a decir. Todos sabían que comía de manera saludable desde mi adolescencia y que hacía frecuentes recorridos de 50 millas (80 kilómetros) en biclicleta para mejorar la velocidad y la resistencia. Del lado materno de mi familia, había casos de cáncer de mama y de colon. Debido a esto, mi madre dio ejemplo al hacer ejercicio, comer de manera saludable y enfrentar las adversidades con calma y de forma racional. Evalué mi situación y elaboré un plan de recuperación y rehabilitación. Era totalmente consciente de la gravedad de mi diagnóstico y tenía la determinación y concentración de ser sobreviviente a largo plazo.

Cirugía de Whipple seguida de quimioterapia

El lunes 18 de junio me realizaron la cirugía de Whipple, la cual llevó más de 9 horas y media. Durante mi recuperación me enteré del descubrimiento inesperado de que el tumor se estaba proyectando a la arteria y la vena hepática. Esta complicación adicional tuvo como resultado que el procedimiento durara cuatro horas más. Después de pasar un período de convalecencia de dos meses, me empezaron a hacer quimioterapia convencional con Gemzar. Al cabo de 12 sesiones, me hicieron una tomografía computarizada para evaluar su eficacia. El resultado no fue alentador. Se encontraron seis tumores pequeños —tres de los cuatro lóbulos del hígado tenían dos cada uno. Esto hizo que el cáncer se reclasificara como en estadio IV.

El Dr. Manish Shah, mi oncólogo, inmediatamente cambió el Gemzar por el cóctel más potente de FOLFIRINOX. Tras haber hecho 12 ciclos con el nuevo régimen, la tomografía computarizada correspondiente reveló una reducción considerable de los tumores.

Una prueba genética lleva a un ensayo clínico de un inhibidor de PARP-1

Debido a mis antecedentes familiares de cáncer de mama y colon, investigué más a fondo y me enteré de que tres de mis familiares con cáncer habían dado positivo en cuanto a la supresión del gen BRCA. Mi propia prueba reveló que yo también era positivo. Los estudios han demostrado que las personas que dan positivo en cuanto a BRCA reaccionan muy bien a los medicamentos de quimioterapia con derivados del platino. Luego conocí al Dr. Steven Lipkin, un genetista, que me informó sobre una nueva clase de medicamentos que resultaban prometedores para personas con la anomalía en el gen BRCA.

Hice una búsqueda en internet sobre ensayos clínicos en los que se probaran los inhibidores de PARP-1 y encontré un artículo que fue presentado en un simposio científico que había sido publicado hacía unos días. La Red de Acción contra el Cáncer de Páncreas me ayudó a conseguir la información de contacto de la autora principal, la Dra. Susan Domchek, directora ejecutiva de Basser Center for BRCA del hospital de la Universidad de Pensilvania. Yo reunía los requisitos clínicos y me aceptaron en el ensayo. Comencé a tomar el inhibidor de PARP-1 unas semanas después de finalizar un ciclo de tratamiento con el cóctel de medicamentos tradicionales que estaba tomando. Tuve una reacción positiva al tratamiento con el inhibidor de PARP-1 y sigo tomando el medicamento hasta el día de hoy.

Ahora estoy cerca del quinto aniversario de mi cirugía de Whipple. El tamaño de los tumores que se pueden ver en las tomografías se ha reducido considerablemente. Sigo estable y no muestro signos de propagación ni de nuevos tumores. Durante los tratamientos de quimioterapia convencional, me involucré en un programa de mentores de estudiantes de medicina. Además, hablo con pacientes de cáncer sobre mi historia, lo que hice para mejorar mi estado de salud, cómo seguir concentrado y poder dar esperanza a otras personas.

Steve comparte más de su historia en el video de Sobrevivientes “Muchos motivos por los que vivir”.


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