Una elección riesgosa

Pancreatic Cancer Survivor Judith Zitiello

• Elección entre quimioterapia y una cirugía complicada
• Procedimiento de Whipple laparoscópico
• Quimioterapia y radioterapia después de la recuperación

Mi experiencia con el cáncer de páncreas comenzó el 29 de abril de 2014 cuando visité a mi médico por una repentina pérdida de peso, letargo, orina color ámbar y una terrible picazón en el torso.

Después de realizarme una ecografía el día siguiente, mi médico me explicó que tenía ictericia y que la picazón era provocada por la bilirrubina que estaba invadiendo mi cuerpo. Una gran masa en la cabeza del páncreas bloqueaba el conducto biliar al páncreas.

Elección de una cirugía riesgosa

Me reuní con el Dr. Horacio Asbun, cirujano, y el Dr. Raimando Mossimo, gastroenterólogo, ambos en la Clínica Mayo en Jacksonville. El Dr. Asbun tiene renombre internacional por su conocimiento sobre el cáncer de páncreas, y es uno de los pocos cirujanos que realiza el procedimiento de Whipple laparoscópico.

El tumor estaba ubicado dentro y alrededor de la cabeza del páncreas y no se había metastatizado, por lo que el Dr. Asbun quería realizar una extirpación con el procedimiento de Whipple. Después de la cirugía, me derivarían a un oncólogo, con quien realizaría más quimio y radioterapia.

Una RM mostró que el tumor envolvía la arteria hepática. Esto cambiaba todo. Nos ofrecieron dos opciones. 1) Quimioterapia para intentar reducir el tumor. Al reducir el tumor, podría evitarse tener que insertar un stent en la arteria biliar, lo que sería potencialmente mortal. 2) Cirugía, acompañada de oraciones para que no me desangrara en la mesa quirúrgica cuando Asbun insertase el stent en la arteria. Tras muchas discusiones, decidí elegir la cirugía, que se programó para el siguiente lunes.

Después de una larga cirugía, el Dr. Asbun me informó que había extirpado un adenocarcinoma de 3.5 cm y 30 ganglios linfáticos, 5 de los cuales dieron positivos para cáncer. Estadio IIb, con un CA 19-9 de 31.

Quimioterapia después de la recuperación

Contraje una infección posquirúrgica grave que demoró mi recuperación, pero finalmente estuve lo suficientemente fuerte para comenzar la quimio y la radioterapia. Comencé con un mes de gemcitabina, administrada a través de una vía de acceso que instalaron quirúrgicamente. Después de ese mes, comencé la radioterapia junto con quimioterapia administrada a través de una bomba llena de 5-FU. Este régimen continuó durante 30 días. Luego volví a recibir gemcitabina durante los siguientes cuatro meses. Completé mi tratamiento el 24 de diciembre de 2014, y una tomografía computarizada reveló que no tenía cáncer.

¡Estoy celebrando! Completé mi quinta tomografía computarizada y análisis de sangre trimestrales y el Dr. Stephen Ko, mi radiólogo, mi oncólogo y mi cirujano todos me declararon “libre de cáncer”. Me siento muy bien.