Una combinación de quimioterapia neoadyuvante y radiación es prometedora

Dr. Alok Khorana In A Photo Portrait
Encontrar nuevas opciones de tratamiento para ayudar a los pacientes con cáncer de páncreas a vivir mejor y más tiempo es uno de los objetivos primordiales de la investigación del cáncer de páncreas.

Un nuevo ensayo clínico aleatorizado que se presentó en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology, ASCO) de 2018 amplia la base de conocimientos sobre la terapia neoadyuvante, o terapia anterior a la cirugía para el cáncer de páncreas. El estudio, llamado PREOPANC-1, reveló que las personas con cáncer de páncreas que recibieron tanto quimioterapia con gemcitabina y radioterapia antes de la cirugía vivieron más tiempo que aquellas que no lo hicieron.

Este estudio “abordó el tema del uso de más terapia preoperatoria, lo cual se ha hecho muchas veces antes, pero esta vez se llevó a cabo (en un estudio) aleatorizado” a diferencia de, por ejemplo, en un estudio de observación, explica el Dr. Alok A. Khorana, oncólogo gastrointestinal y profesor de medicina de Cleveland Clinic Lerner College of Medicine y director del Gastrointestinal Malignancies Program de Cleveland Clinic.

Sin embargo, es importante recordar que los resultados son preliminares y que no se trata de un análisis final, dice Khorana, quien no participó en el ensayo. Hasta la fecha límite de recolección de datos, se habían observado 142 de las 176 circunstancias necesarias para el resultado primario. “Creo que los resultados finales coincidirán con los resultados preliminares y esta es una indicación fuerte que amplía nuestros conocimientos de la importancia potencial del tratamiento neoadyuvante”, indica Khorana, y añade que es muy importante aprender sobre la función de la radiación en los métodos neoadyuvantes, dado que los estudios sobre la radiación adyuvante han dado resultados desiguales. “Existen muchas preguntas sobre el tratamiento neoadyuvante, por lo que necesitamos que los datos nos muestren qué regímenes son potencialmente mejores para prolongar la supervivencia de los pacientes”.

Lo que reveló el estudio

PREOPANC-1 es un ensayo en curso, aleatorizado, controlado, multicéntrico y de fase III que recibió financiación de Dutch Cancer Society KWF. En el estudio se inscribieron 246 pacientes con cáncer de páncreas que podía extirparse quirúrgicamente. Se asignó a los pacientes a uno de dos grupos de tratamiento: un grupo fue sometido a cirugía inmediatamente mientras que el otro grupo recibió quimiorradioterapia durante 10 semanas, y luego cirugía. Los dos grupos de tratamiento además recibieron quimioterapia después de la cirugía. La cantidad total de quimioterapia que se administró fue igual en los dos grupos, teniendo en cuenta que el grupo de quimiorradioterapia recibió solo una parte de la quimioterapia antes de la cirugía y el resto después. La extirpación se realizó en el 72 % de los pacientes del grupo de cirugía inmediata y en el 62 % del grupo de quimiorradioterapia.

  • Mejora mediana de supervivencia general. La mediana de supervivencia general fue de 17.1 meses con quimiorradioterapia preoperativa en comparación con 13.7 meses con cirugía inmediata.
  • Mejora total por extirpación del tumor. El tumor se extirpó por completo microscópicamente en una mayor proporción de pacientes que recibieron tratamiento preoperativo, un 63 % en comparación con un 31 %.
  • Tiempo hasta la recurrencia. El tiempo hasta la recurrencia del cáncer de páncreas fue mayor con la terapia preoperativa, 9.9 meses en comparación con 7.9 meses. Las posibilidades de sobrevivir por más de dos años también fueron mayores con el tratamiento preoperativo que con la cirugía inmediata, un 42 % en comparación con un 30 %.
  • Subgrupo de pacientes. Dentro del grupo de pacientes cuyos tumores se extirparon con éxito mediante cirugía, la diferencia en la mediana de supervivencia fue de 42.1 meses con el tratamiento preoperativo comparado con 16.8 meses con la cirugía inmediata.

¿Cuál es el futuro de los estudios neoadyuvantes?

El tratamiento convencional para los pacientes con cáncer de páncreas resecable o resecable limítrofe es la cirugía seguida de quimioterapia adyuvante. Sin embargo, la cirugía solo puede hacerse en aproximadamente el 20 por ciento de los pacientes y muchos pacientes experimentan una recurrencia de la enfermedad.

“Sabemos que el cáncer de páncreas es una enfermedad multisistémica y tenemos que encontrar mejores regímenes de quimioterapia para los pacientes”, expresa Khorana, quien también se desempeña como copresidente del ASCO Guidelines Panel on Resectable Pancreas Cancer.

Él cree que un estudio que ayudará a fundamentar el tratamiento neoadyuvante es el SWOG 1505. Se trata de un estudio aleatorizado de fase II de mFOLFIRINOX perioperatorio comparado con gemcitabina y nab-paclitaxel como tratamiento para el adenocarcinoma pancreático resecable. “Aguardo con interés los resultados de ese estudio, especialmente teniendo en cuenta los resultados del estudio adyuvante (que se presentó en ASCO)”, dice Khorana. “Está claro que tenemos que ver la manera en que esto (mFOLFIRINOX) funciona en el entorno neoadyuvante”.

El estudio al que se refiere es el ensayo PRODIGE 24/CCTG PA.6, en el cual se evaluaron dos regímenes adyuvantes diferentes. Se trataba de un ensayo aleatorizado de fase III para pacientes con cáncer de páncreas extirpado quirúrgicamente que comparaba el mFOLFIRINOX con el tratamiento convencional actual con gemcitabina. Los pacientes que recibieron mFOLFIRINOX tuvieron una mediana de supervivencia de 20 meses más. También vivieron sin cáncer nueve meses más que aquellos que recibieron gemcitabina.

“Llevo casi dos décadas tratando esta enfermedad y, en los últimos cuatro años, parece que he visto los datos más esperanzadores desde que comencé”, asegura Khorana. “Antes, rara vez veía a pacientes sobrevivir más de un año y ahora eso es bastante común, e incluso hasta dos años. Tengo unos cuantos pacientes que llevan tres años viviendo con enfermedad metastásica”.

“En comparación con otros cánceres, el cáncer de páncreas no avanzaba en la dirección correcta. Ahora sí avanza y sé que continuará haciéndolo. Por ello, realmente ansío ver los datos de los ensayos que nos ayudarán a conducir la enfermedad en la dirección correcta más rápidamente”.