El estroma presenta desafíos y oportunidades de tratamiento

Microscope Slide Of Magnetic Iron Nanoparticles That Target Cells With IGF-1R Receptors, And Are Conjugated To A Chemotherapy Drug (dark Blue)
Hongyu Zhou, Lily Yang National Cancer InstituteEmory University
El cáncer de páncreas es una neoplasia maligna difícil de tratar.

Afortunadamente, se han logrado importantes mejoras en los tratamientos que están beneficiando a más pacientes. Uno de los desafíos constantes que enfrentan los investigadores es el estroma y el rol que tiene en hacer que el cáncer de páncreas sea tan resistente al tratamiento.

¿Qué es el estroma?

En términos de biología básica, todos los órganos y las glándulas tienen un estroma, que es más fácil de imaginar como una especie de marco compuesto de tejido conjuntivo. El iris del ojo tiene un estroma, así como los ovarios de la mujer y otras partes del cuerpo incluido el páncreas. Las células del estroma tienen una función: brindar soporte, estructura y anclaje a los órganos que residen en nuestro interior. Esas células estromales reducen el estrés sobre el órgano, ya que lo ayudan a funcionar donde y cuando debe dentro del cuerpo.

“Eso significa que el estroma es un componente necesario de la biología humana, y es esa matriz de células la que permite que un órgano simplemente se mantenga en su lugar”, explica la Dra. Elizabeth Jaffee, directora adjunta de The Sidney Kimmel Comprehensive Cancer Center de Johns Hopkins y líder internacional en el desarrollo de tratamientos con inmunoterapia para el cáncer de páncreas. También dirige el Stand Up To Cancer-Lustgarten Foundation Dream Team: Transforming Pancreatic Cancer to Treatable Disease (Transformar el cáncer de páncreas en una enfermedad tratable).

Sin embargo, con el cáncer de páncreas, el estroma, que normalmente realiza con discreción su tarea de dar soporte a un órgano, adopta una función mucho más central. “El cáncer de páncreas es uno de esos cánceres que, aparentemente, depende de forma considerable del estroma, y se trata de una relación muy compleja”, indica Jaffee. Si a eso agregamos que el estroma de un tumor de cáncer de páncreas también es muy denso o “desmoplástico”, como los científicos suelen llamarlo, es uno de los motivos por los que a los medicamentos empleados normalmente para tratar el cáncer de páncreas les resulta tan difícil alcanzar su objetivo.

Arrojar luz sobre el estroma

Sin embargo, en la actualidad, cuando se trata del cáncer de páncreas los científicos estudian el estroma bajo una nueva luz. “Constantemente aprendemos más sobre el estroma y el cáncer de páncreas y hemos atravesado muchas fases diferentes”, asegura Jaffee. En una época, por ejemplo, los científicos pensaban que el estroma solo tenía un papel de “actor malo”, al dificultar que la quimioterapia llegara al tumor pancreático. No obstante, los científicos descubrieron que el estroma de hecho puede tener un efecto protector en términos del cáncer de páncreas, ya que compromete la capacidad que el cáncer tiene para propagarse.

“Lo que aprendimos es que no es recomendable eliminar el estroma completamente ni con demasiada rapidez, porque esos tumores pueden volverse incluso más agresivos”, afirma Jaffee y agrega que esta puede ser una de las razones por las que ciertos medicamentos que se han probado en ese ambiente han fracasado. “Antes creíamos que el tratamiento del cáncer solo se trataba de atacar y erradicar las células cancerosas. Sin embargo, hemos llegado a comprender que no solo tratamos y atacamos las células cancerosas, sino el estroma circundante y el microambiente también”, agrega.

La función que tiene la biología del estroma

Los investigadores también están aprendiendo más sobre la biología básica del estroma. Recientemente, descubrieron dos variedades de un tipo de célula específica llamada fibroblasto. Estos fibroblastos ayudan a crear el estroma. La esperanza es que la acción selectiva sobre estos subtipos de fibroblastos, aumentará la capacidad de los medicamentos para tratar el cáncer de páncreas con más eficacia.

Otra área de investigación se centra en la interacción entre el estroma y las estructuras circundantes, como el componente epitelial, y la forma en que se comunican o se envían señales entre sí. También hay investigaciones en curso que estudian la manera en que el cáncer de páncreas aprovecha el estroma para asegurar su nutrición, como proteínas y otros nutrientes que lo ayudan a crecer. La finalidad de la investigación sería descubrir objetivos terapéuticos para intervención.

Los investigadores también están estudiando fármacos que alteran el estroma de manera dirigida. Por ejemplo, uno de ellos se denomina PEGPH20. Este se dirige de forma específica al ácido hialurónico (HA), que es muy importante en la composición del estroma. La esperanza que se tiene es que la alteración y descomposición del HA permita que la quimioterapia llegue a su objetivo y destruya las células del cáncer de páncreas.

La inmunoterapia y el estroma

Los científicos también están estudiando el modo de arrojar nueva luz sobre la manera en que el sistema inmunitario es suprimido dentro del estroma o lo que los investigadores usualmente llaman microambiente del tumor. “El cáncer de páncreas naturalmente no da una respuesta inmunitaria, por lo que es recomendable eliminar esta supresión para poder mejorar las repuestas inmunitarias antitumores”, explica Jaffee.

Desde hace tiempo, los inmunólogos dedicados a tumores han observado que, dentro del estroma del cáncer, las células inmunitarias se suprimen de algún modo, probablemente debido a componentes celulares no relacionados con el tumor. Por ello, encontrar las células específicas dentro de la mezcla compleja del estroma de cáncer que impiden la respuesta inmunitaria de destrucción es un paso importante para mejorar las inmunoterapias para la enfermedad.

Por ejemplo, el equipo de Jaffee busca maneras de desmantelar el estroma con una acción dirigida a un punto de control específico llamado CXCR4. “Si podemos alterar la cantidad de estroma con un compuesto, podemos combinarlo con un método para inducir linfocitos T, como una vacuna, para ver si los linfocitos T pueden llegar al tumor más eficazmente”, manifiesta la Dra. y agrega que los ensayos preclínicos se ven prometedores.

La investigación está avanzando y Jaffee tiene esperanzas para el futuro. “He visto cambios increíbles en el modo en que abordamos el cáncer de páncreas en los últimos años”, dice. “Aprendemos más sobre el microambiente todo el tiempo y eso es fundamental para mejorar el tratamiento. Tengo esperanzas, pero también la seguridad, de que vamos a obtener las respuestas que necesitamos”.

En un video, el Dr. David Tuveson explica la estructura de los tumores pancreáticos, incluido el estroma.