Investigación en genética tumoral brinda algunas respuestas a familias con alto riesgo

Gloria Peterson, Ph.D., Pancreatic Cancer Researcher
Courtesy of the Mayo Clinic
Puede decirse que la investigación sobre la genética del cáncer de páncreas aún se encuentra en sus etapas iniciales.

Pero el trabajo continuo de “detectives genéticos” como la Dra. Gloria Petersen, profesora de epidemiología en Mayo Clinic, sienta las bases para pruebas de detección más temprana, evaluación del riesgo, tratamiento personalizado y medidas preventivas que pueden tomar las personas con alto riesgo de padecer la enfermedad.

“Todavía hay mucho que aprender, pero estamos avanzando”, dice Petersen, quien fundó PACGENE Consortium, un grupo de las principales instituciones dedicadas al cáncer en los Estados Unidos y Canadá que colaboran para identificar genes de predisposición al cáncer de páncreas hereditario de alto riesgo en familias con al menos dos familiares de primer grado que tengan la enfermedad.

Lecciones aprendidas sobre genética tumoral

Los esfuerzos conjuntos para estudiar la genética del cáncer de páncreas ya han brindado información importante. A continuación se presentan algunos hallazgos:

  • Personalizar el riesgo: el cáncer de páncreas hereditario puede ser causado por mutaciones, conocidas como mutaciones “germinales”, en varios genes diferentes. Estas mutaciones ocurren en ovocitos o espermatozoides y se transmiten a todas las células del cuerpo de los descendientes durante la reproducción. En la actualidad, las personas con riesgo de tener cáncer de páncreas debido a ciertos genes hereditarios pueden informarse mejor sobre su riesgo. Los genes que confieren el riesgo hereditario incluyen BRCA1, BRCA2, PALB2 y CDKN2A. Los estudios también han demostrado que determinados genes hereditarios del cáncer colorrectal, específicamente MLH1, MSH2 y MSH6, también aumentan el riesgo de padecer cáncer de páncreas.
  • El riesgo varía según la mutación: las variantes genéticas que son comunes pueden aumentar el riesgo de cáncer de páncreas en solo un 1 o 2 por ciento, mientras que las mutaciones más infrecuentes pueden implicar un riesgo más alto de por vida del 5 al 30 por ciento.
  • Otros factores influyen en el riesgo: los estudios han demostrado que alrededor del 10 por ciento de las personas con cáncer de páncreas presentan las mutaciones más infrecuentes en genes como BRCA2, ATM y PALB2. Los casos restantes de cáncer de páncreas pueden estar relacionados con los genes de menor riesgo, el estilo de vida o causas ambientales, explica Petersen.
  • El cáncer de páncreas hereditario no es un caso de un gen único que se aplica a todo el mundo: las investigaciones muestran que los familiares con cáncer de páncreas hereditario pueden tener una mutación en un gen, como el BRCA2. Es posible que otro familiar tenga una mutación en PALB2.
  • Nueva información sobre la formación y propagación del tumor: debido a que las células de los tumores pancreáticos pueden ser muy diferentes en el mismo paciente (lo que significa que el tumor es heterogéneo), los científicos supusieron que había muchas mutaciones genéticas adquiridas diferentes que dieron lugar a la formación y la propagación del tumor. Sin embargo, la investigación genética ha demostrado que las mismas mutaciones están involucradas en el avance del tumor primario y las metástasis, lo que podría sentar las bases para terapias dirigidas para el tratamiento de la enfermedad metastásica.

Llevar la investigación del laboratorio a la clínica

“Tener una mejor comprensión de los genes que podrían causar el cáncer de páncreas hereditario nos ayuda no solo a cuantificar el riesgo de tener cáncer de páncreas sino también el riesgo de otros tipos de cáncer”, dice Petersen, que también es la investigadora principal de la iniciativa pancreática SPORE en Mayo Clinic, la cual se centra en los factores genéticos y biológicos que influyen en el cáncer de páncreas.  “El objetivo de la investigación es llevar los hallazgos del laboratorio a las clínicas para que podamos tratar de salvar vidas, no solo mediante la detección más temprana del cáncer, sino también al brindar tratamientos más personalizados”.

De hecho, el tratamiento personalizado es prometedor. Los médicos ya saben que algunos medicamentos parecen funcionar mejor en pacientes cuyos tumores tienen ciertas mutaciones. Por ejemplo, un medicamento llamado erlotinib puede funcionar mejor en pacientes cuyos tumores tienen una mutación particular en un gen llamado EGFR.

Sin embargo, debe quedar claro que el ADN no siempre es destino. “Muchas personas que son portadoras de mutaciones podrían no llegar a padecer cáncer de páncreas, pero los antecedentes positivos de cáncer de páncreas hereditario son un factor de riesgo constante, con aproximadamente el doble de riesgo para los familiares de primer grado”, dice Petersen, quien junto con su coinvestigador, el Dr. Ken Zaret del Penn Institute for Regenerative Medicine, ha desarrollado un nuevo análisis de sangre que utiliza dos marcadores proteicos para detectar el cáncer de páncreas en sus fases más tempranas y más tratables.  Todavía se está estudiando el análisis, pero ha demostrado tener un 87 por ciento de sensibilidad diagnóstica, lo que significa que esa es la frecuencia con la que puede identificar correctamente a una persona con cáncer de páncreas en estadio I o II. Además, tiene un 98 por ciento de especificidad, o sea, la capacidad de descartar con precisión el cáncer en una persona que no lo tiene.

Sea proactivo

Si le preocupa su riesgo, hay medidas que puede tomar para reducirlo. Los factores que reducen el riesgo incluyen mantener un peso corporal saludable y dejar de fumar, ya que los fumadores tienen aproximadamente el triple de probabilidades de padecer cáncer de páncreas que los no fumadores, dice Petersen.

Pero si usted tiene antecedentes familiares significativos de cáncer de mama o de páncreas, hay pruebas disponibles para los genes BRCA1, BRCA2 y PALB. Si tiene antecedentes familiares de melanoma y cáncer de páncreas, hay pruebas disponibles para el gen p16 o CDKN2A. Es posible que algunas personas opten por participar en registros de investigación para el cáncer de páncreas hereditario.

No obstante, el primer paso es hablar con un asesor genético del cáncer que puede aconsejarle sobre los beneficios y los posibles riesgos de las pruebas genéticas, explica Petersen, quien también investiga las implicaciones bioéticas y conductuales de las pruebas genéticas del cáncer. Un asesor genético revisará los antecedentes familiares, verá si puede haber un componente hereditario y tratará de determinar el riesgo de por vida de una persona.

Petersen tiene grandes esperanzas para el futuro. “El cáncer de páncreas es una enfermedad terrible, pero definitivamente creo que pronto podremos informar mejor a las personas sobre su riesgo”, explica ella. “Todo lo que hacemos mejora el conocimiento sobre el cáncer de páncreas y por eso lo hacemos”.