La primera línea de defensa contra el cáncer de páncreas

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reerdahl; Flickr
Los casos de cáncer de páncreas están en aumento. Pero el tratamiento convencional para esta enfermedad no ha cambiado durante décadas.

Entre un 10 y un 25 por ciento de los pacientes cumplen con los requisitos para la cirugía, a la que suele seguir la quimioterapia, mientras que se trata al resto con medicamentos con la esperanza de que reúnan los requisitos para la cirugía o mejorar su calidad de vida. Ahora algunos médicos exigen un cambio en la manera de pensar. En lugar de utilizar las mismas viejas estrategias, ¿por qué no hacer que los tratamientos experimentales y de vanguardia estén disponibles para todos los pacientes?

Ensayos clínicos como tratamiento de primera línea

“Cuando los resultados son tan sombríos como lo son en esta enfermedad, se les debería ofrecer a todos los pacientes la oportunidad de participar en un ensayo clínico”, dice el Dr. David Tuveson, médico oncólogo y director del Cold Spring Harbor Laboratory. No solo son las tasas de supervivencia a largo plazo “mucho más bajas de lo que necesitamos que sean”, agrega él, “sino que los tratamientos no hacen lo suficiente por aliviar las molestias de los pacientes o reducir su sufrimiento mientras realizan el tratamiento”.

“¿Cuánto tienen que perder?” coincide la Dra. Allyson Ocean, del NewYork-Presbyterian/Weill Cornell Medical Center. “En el caso de una enfermedad para la que no hay cura y no hay opciones de tratamiento eficaces a largo plazo, es necesario arriesgarse. Si hacemos lo mismo una y otra vez, obtendremos los mismos resultados una y otra vez”.

Participar en un ensayo clínico puede implicar que los pacientes reciben medicamentos o tratamientos novedosos, pero también puede implicar recibir medicamentos existentes de una nueva manera o en dosis diferentes que podrían ser más eficaces. “A veces, un ensayo no es tan diferente del tratamiento convencional, pero incluso pequeños cambios pueden ser beneficiosos”, explica Ocean.

Además de tener acceso a opciones de tratamiento nuevas y diferentes, muchos pacientes se sienten bien porque desempeñan un papel en la búsqueda de una cura, agrega ella. Entonces, ¿por qué no hay más pacientes con cáncer de páncreas que ya participan en ensayos clínicos? La respuesta puede ser complicada, dicen Ocean y Tuveson.

Los obstáculos para los pacientes

El primer obstáculo es geográfico. Los pacientes que no viven cerca de un hospital de investigación pueden tener dificultad para hacer un viaje largo en automóvil o quedarse a pasar la noche en otra ciudad para recibir tratamiento.

Los costos son otra preocupación. Muchos pacientes creen equivocadamente que un tratamiento experimental será más caro porque no está cubierto por el seguro. Sin embargo, normalmente una empresa farmacéutica o una institución de investigación patrocina los ensayos y cubre los costos de los medicamentos.

Y algunos pacientes pueden pensar que un ensayo clínico tiene más riesgos, aunque Ocean señala que todos los tratamientos pasan por una revisión científica rigurosa antes de llegar a la fase de ensayo. Además, se regulan tanto los ensayos que se tiende a observar a estos pacientes incluso más de cerca que a aquellos que se someten a tratamientos convencionales. “No son riesgos a ciegas”, dice ella.

Informar a los oncólogos sobre ensayos clínicos

Los médicos también intervienen, agrega Ocean. Debido a que muchos pacientes reciben tratamiento en hospitales comunitarios, por lo general reciben atención de oncólogos generalistas en lugar de especialistas que siguen de cerca las últimas investigaciones científicas sobre el cáncer de páncreas. Es posible que un oncólogo generalista no esté al tanto de los ensayos clínicos en la zona.

Los pacientes podrían tener que buscar ensayos en línea y luego discutir esos hallazgos con su médico para ver si cumplen con los requisitos y serían buenos candidatos. Ocean agrega que “un ser querido puede hacer la búsqueda si el paciente no se siente bien para hacerlo”.

Finalmente, los investigadores deben hacer un mejor trabajo al diseñar los ensayos para que puedan participar más pacientes, dice Tuveson. Por ejemplo, muchos ensayos excluyen a pacientes que ya han recibido tratamientos convencionales. Le gustaría que hubiera ensayos abiertos a todas las personas, ya sea que estén en su primer día de tratamiento o que ya hayan luchado varias veces contra la enfermedad.

“Debe haber innovación en el concepto de la inscripción de los pacientes en los ensayos”, dice Tuveson. “Este es el tipo de enfermedad en la que los pacientes desearían participar en el desarrollo de mejores tratamientos y nosotros debemos diseñar ensayos para que todos los pacientes puedan participar. Eso es un desafío, pero también una oportunidad en nuestro campo”.