Poner el sistema inmunitario a la ofensiva

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Daniel Sone; National Cancer Institute
Enseñarle al sistema inmunitario a atacar al cáncer de páncreas podría ser la clave para encontrar una cura.

¿Alguna vez ha pensado qué ocurre en nuestro cuerpo cuando combatimos la gripe?

Imagínese una actividad frenética debajo de la piel, una legión de células inmunitarias corriendo de aquí a allá, unidas en contra de la infección. Con una coordinación experta, las células se dividen y conquistan, identifican invasores, los devoran y eliminan los restos. Se registra a cada enemigo y se memoriza cada batalla. De esa manera, la próxima vez que contraemos la gripe (o uno de sus desagradables parientes), nuestro sistema inmunitario sabe exactamente qué hacer.

Desde el invento de la primera vacuna en 1797, los médicos se han maravillado por el poder curativo de nuestro sistema inmunitario.

En la actualidad, los investigadores están descubriendo nuevas formas de aprovechar ese poder contra el cáncer de páncreas, haciendo que los pacientes tengan períodos duraderos de remisión y cambiando el rostro del tratamiento del cáncer de páncreas tal y como lo conocemos.

Soltar los frenos del sistema inmunitario

Las inmunoterapias para el cáncer aprovechan las defensas naturales de nuestro organismo de diferentes maneras. Algunas, como lo resume muy bien la Sociedad Americana Contra el Cáncer, estimulan el sistema inmunitario “para que trabaje más duro o de manera más inteligente a fin de atacar las células cancerosas”, movilizando las células inmunitarias existentes para hacer el trabajo. Otros tratamientos introducen proteínas sintéticas en el cuerpo que imitan los componentes de nuestro sistema inmunitario o que ayudan en la administración de la radiación o la quimioterapia.

Algunas de las inmunoterapias más entusiasmantes del momento son los inhibidores de puntos de control, anticuerpos monoclonales que quitan el freno al sistema inmunitario para permitir que responda con más fuerza a los tumores malignos.

Los puntos de control desempeñan un papel importante en el sistema inmunitario dado que ayudan a las células inmunitarias a diferenciar las células sanas de las invasoras. Sin ellos, las células inmunitarias no sabrían qué células atacar y cuáles dejar en paz.

Sin embargo, las células cancerosas son astutas. Saben cómo encender los puntos de control, generar señales de alto y activar los frenos del sistema inmunitario.

Al actuar sobre los linfocitos T, un tipo importante de célula inmunitaria, los inhibidores de puntos de control pueden liberar esos frenos. Con los frenos liberados, las células inmunitarias pueden ver las células del cáncer como los enemigos invasores que son, y prescindir de ellas.

Los inhibidores de puntos de control funcionan mejor en tumores que inducen naturalmente una respuesta de los linfocitos T. Algunos cánceres producen una respuesta más marcada que otros; en el melanoma, por ejemplo, los linfocitos T son abundantes y esta es una de las razones por las que el melanoma reacciona tan bien a los inhibidores de puntos de control.

Pero, en otros tipos de cáncer, incluido el cáncer de páncreas, los linfocitos T son escasos. Sin una cantidad suficiente de linfocitos T en los que actuar, los inhibidores de puntos de control no pueden eliminar los tumores por sí solos.

En la actualidad, los investigadores saben que para aprovechar los inhibidores de puntos de control, primero deben hacer llegar linfocitos T a los tumores pancreáticos. Solo entonces pueden hacer su trabajo los inhibidores de puntos de control.

“Los inhibidores de puntos de control son revolucionarios”, explica la Dra. Elizabeth Jaffee, directora adjunta de The Sidney Kimmel Comprehensive Cancer Center en Johns Hopkins Medical Center y corresponsable del Stand Up To Cancer-Lustgarten Foundation Pancreatic Cancer Convergence Dream Team, “pero solo funcionan en pacientes que ya tienen linfocitos T que penetran sus tumores. El cáncer de páncreas no cuenta con esta activación inmunitaria inicial, por lo que primero tenemos que persuadir a los linfocitos T para que ingresen en los tumores”.

Existen varias maneras de conseguirlo (y esto es un importante enfoque en la investigación), aunque el trabajo de Jaffee gira en torno a una vacuna especial contra el cáncer, GVAX Pancreas, que ella ayudó a inventar y que atrae a los linfocitos T hacia las células del cáncer de páncreas e inicia el proceso. Una vez que los linfocitos T ingresan en los tumores, los inhibidores de puntos de control, como el pembrolizumab (nombre comercial Keytruda) y el ipilimumab (nombre comercial Yervoy), pueden estratificarse para hacer su trabajo. Usar más de un inhibidor de puntos de control libera más de un tipo de freno en el sistema inmunitario. Esto es importante, dice Jaffee, porque “el cáncer de páncreas es inteligente”. Los tumores pancreáticos son infinitamente complejos, con muchos tipos diferentes de células (en comparación con otros tipos de cáncer) que generan una variedad de diferentes señales de alto en el sistema inmunitario. Algunas señales de alto pueden ser un factor más importante que otras en el cáncer de páncreas. A medida que los investigadores aprenden más, mejor se volverá la terapia con inhibidores de puntos de control para el cáncer de páncreas.

Los científicos ya están haciendo avances. “Nunca pensé que podría decir esto”, dice Jaffee, “pero estamos viendo remisiones tumorales en pacientes con solo una combinación (de inhibidores de puntos de control-CK). En la actualidad, estamos evaluando combinaciones en varios ensayos clínicos para determinar cuál es la mejor”.

¿Una cura con inmunoterapia personalizada?

El estudio de Jaffee se centra en un campo de investigación repleto de innovación.

Los científicos de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) están desarrollando otras estrategias nuevas y personalizadas para tratar los cánceres con tumores sólidos (como el de páncreas) enseñando a las células inmunitarias del paciente a dirigirse a sus propias mutaciones únicas.

En un artículo de mayo de 2014 en la revista médica Science, el Dr. Steven Rosenberg, jefe de cirugía y pionero en inmunoterapia del cáncer de NCI, y sus colegas describieron cómo trataron a Melinda Bachini, de 47 años, una mujer de Montana con seis hijos, que tenía un colangiocarcinoma metastatizado, un cáncer inusual de los conductos biliares. Mediante la secuenciación del ADN de Bachini y la identificación de células inmunitarias en su organismo especialmente equipadas para dirigirse a la mutación exclusiva en su cáncer, Rosenberg y su equipo pudieron lograr una remisión duradera para Bachini.

Rosenberg ha dicho que la técnica debería ser aplicable a otros tipos de cáncer con tumores sólidos. Por primera vez “hemos podido realmente dirigir el tratamiento hacia una mutación específica en el sistema inmunitario”, explicó él a NBC News. “Esto representa un modelo para cómo hacer esto… un nuevo método para posiblemente atacar cualquier tipo de cáncer”.

Jaffee, refiriéndose a la técnica del equipo de Rosenberg, afirma que “tiene el potencial de ser algo grande”.

Indiscutiblemente, de una forma u otra, parece que mejores tratamientos de inmunoterapia para el cáncer de páncreas están al alcance de la mano.

“Es un momento emocionante”, dice Jaffee. “Estamos al borde de una explosión”.