Mi objetivo es ayudar a definir una nueva función para las empresas en un ambiente global que se encuentra en rápido proceso de cambio, y procurar construir puentes entre las empresas y el público al introducir el concepto mismo de la responsabilidad empresarial. Esta visión se me inculcó desde temprana edad, ya que observé a mi padre, David Finn, comprometerse con todo su trabajo a contribuir al bien público.  Muchas cosas han cambiado desde entonces. Hoy en día, la necesidad de comunicarse es más grande que nunca, al igual que lo es la necesidad de que las empresas asuman el liderazgo a la hora de abordar problemas fundamentales de carácter social, económico y ambiental. Creo que las empresas pueden estar a la vanguardia de estos problemas e impulsar el cambio.

Hace muchos años, comencé a trabajar en proyectos para las Naciones Unidas, proyectos que hicieron que me interesara por algunos de los problemas más fundamentales que enfrenta la comunidad mundial, como los conflictos en diversas partes del mundo, el cambio climático, el medio ambiente, la igualdad entre los sexos, etc.  Fue durante este período que sentí el llamado a contribuir de forma más directa al abordaje de algunos de estos problemas.

Hace diez años, fundé una ONG, Global Peace Initiative of Women, a través de la cual pude aplicar mis habilidades de comunicación de forma más específica al logro de la paz mundial. En los últimos años, mi trabajo me ha permitido organizar foros en los que se toman decisiones fundamentales: las Conferencias de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Copenhague en 2009 y en Cancún en 2010, durante las reuniones del G20 en Seúl en 2010 y en Cannes en 2011. Estos foros han constituido un esfuerzo por involucrar a la sociedad civil de manera más profunda para encontrar soluciones a los grandes desafíos mundiales. También hemos logrado organizar un diálogo de paz con palestinos e israelíes, paquistaníes e indios, con los iraquíes, los afganos y sudaneses y, más recientemente, con los egipcios. La comunicación es uno de los aspectos fundamentales de muchos problemas mundiales, que, para su resolución, dependen de qué tan bien podamos escuchar, ponernos en el lugar del otro y alcanzar un punto en común. Las habilidades innovadoras de resolución de problemas que aportamos al mundo corporativo son precisamente los recursos que nos ayudan a afrontar los problemas fundamentales que enfrenta nuestra sociedad.

Mi compromiso es trabajar con los clientes para que juntos podamos dar forma al futuro.